45 CAPILLAS PARA CHILE

45 CAPILLAS PARA CHILE. FOTO SELECCIONADA. 006

BAQ 2014
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
CHILE
GONZALO MARDONES

“Reconstruyamos Chile con Cristo: Un Manto para Chile”

Como consecuencia del terremoto en Chile el 27 de febrero del 2010, el 47 por ciento de los templos católicos del país quedaron dañados. Fueron 12 las diócesis afectadas, entre San Felipe y Temuco. 545 recintos religiosos resultaron dañados, de los cuales 440 corresponden a templos. Los daños reportados en los templos fueron de diversas características: 19% corresponde a daños severos asociados a derrumbe y demolición total, 24% a daños graves pero que eventualmente permitirían recuperar el templo, 25% a daños considerables pero recuperables, 32% a daños reparables. El 80% de los templos de las zonas afectadas quedaron destruidos. Alrededor de un millón de fieles no pueden congregarse comunitariamente en su forma habitual. La reconstrucción de los templos costaría unos 140 mil millones de pesos.

Ante esta realidad, se lanzó la campaña “Capillas de Emergencia: Reconstruyamos Chile con Cristo” que consistió en recolectar fondos para construir 45 Capillas en las zonas devastadas. El diseño, inspirado en el Manto de María, es una estructura de acero y lona tensada que recoge todos los requisitos para el correcto desarrollo de las distintas celebraciones con un especial énfasis en la correcta luminosidad y ventilación. La Capilla tiene una planta de 185 m2 y una capacidad para 100 personas sentadas. Cada Capilla se construyó en 12 días. En mayo del 2011, ya estaban construidas las 45 Capillas de emergencia.

Ante la pérdida de los templos algunas comunidades realizaban sus misas, bautizos e incluso funerales en calles y plazas. La sola presencia de una iglesia tiene importantes consecuencias: permite al hombre elevar su mirada y no perder la confianza en Dios, dando también espacio a las actividades sociales de cada comunidad. El proyecto se llevó a cabo en conjunto con las localidades donde ya existen comunidades que se reúnen para practicar su Fe, quienes solicitaron organizadamente una Capilla de emergencia. Para los habitantes de las localidades escogidas su Templo es el lugar de reunión para muchas de sus actividades y necesidades, tanto espirituales como materiales. Al conocer el compromiso de cada comunidad con su Iglesia, se decidió apoyarla y ayudar a reparar los daños que sufrió su templo producto del terremoto de 2010.

Estas capillas permitirán a los párrocos de las iglesias dañadas por el terremoto acoger y consolar a sus fieles, dándoles una señal de esperanza, a la vez que reconstruir sus iglesias sin adoptar decisiones apresuradas de reconstrucción desde el ámbito patrimonial, económico y social. Estas Capillas de emergencia no son ni pretenden ser una solución definitiva.

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