CASA EN EL OLIVAR

CASA EN EL OLIVAR

BAQ 2012
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
PERÚ
RUTH ALVARADO

Un poco de historia,

En Lima existe un bosque de olivos que data de 1560, cuando trajeron las primeras especies a Perú y fueron sembradas en el fundo del Conde de San Isidro.

La Lima colonial, ciudad asentada sobre restos prehispánicos, mostraba en su estilo, arquitectura y costumbres, una clara influencia mudéjar.  El balcón corrido con celosías y la vestimenta de la mujer _la tapada limeña_ son dos de las muestras  de la impronta árabe en la cultura.  “Las tapadas limeñas fueron un ícono de la Lima antigua, una presencia original que no existió en ninguna otra ciudad de América Latina… un atuendo que connotaba insinuación, coquetería y juego de seducción”.

Del lugar,

La casa se implanta en un solar de 20 x 20 metros rodeado de olivos centenarios, un remanso de verdor en medio de la agitada urbe.

El encargo se enfrenta como una intervención en el paisaje. El bosque es intersectado por la trama urbana. La superposición de estos dos tejidos aparentemente antagónicos, genera una particular densidad de contenido en el entorno. Es éste un estímulo extraordinario para proponer un “objeto” lo suficientemente visible y expresivo, y lo necesariamente silencioso, que logre un equilibrio con la potencia del bosque.

Del proyecto,

La densidad del programa, induce a proponer una volumetría que es la resultante del tope permitido por la normativa.  El proyecto deviene en una tipología de vivienda urbana compacta y vertical.

Partiendo de un cubo originario: _el todo_ se empieza a sustraer masa para descubrir el espacio negativo. Un proceso inverso al de construir. Se trata de restar en vez de sumar.

La casa tiene cuatro frentes, dos hacia las vías públicas y dos hacia el bosque. Esto define tratamientos de fachada diferenciados.

El hormigón caravista destaca el carácter escultórico del conjunto. La fragmentada composición de volúmenes revela la intención de mostrar una imagen de obra en proceso (“work in progress”), en espíritu análogo al bosque en evolución.

Los muros horadados de hormigón, como la celosía tradicional, filtran la luz y permiten mirar sin ser vistos.El deliberado contraste entre el carácter pétreo del hormigón y la liviandad de las perforaciones en forma de hojas (¿ojos?), que permiten ver las hojas, es un guiño que aporta un espíritu lúdico al conjunto.

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