EDIFICIO DE CIENCIAS Y TECNOLOGÍA COLEGIO INSTITUTO LINARES

BAQ 2016
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
CHILE
JUAN PAULO ALARCÓN CARREÑO

Un programa de ampliación de cuatro recintos podría haber devenido en lo que ya estamos acostumbrados a padecer en nuestras ciudades. En contextos de escasez es pertinente hacer mucho con muy poco, en ese sentido, antes de arremeter cualquier consideración proyectual, el primer esfuerzo se limita a cargar el encargo de contenido.

La intervención debe sintetizar de forma eficiente, en una operación, una serie de condiciones en clave de restricciones que permitan sustentar la idea que se propone hasta hacerla imprescindible, o al menos cerca.

La primera condición es no crecer con cuatro recintos genéricos de los cuales estaba lleno el colegio, sino responder con recintos de condiciones específicas como son los laboratorios de ciencias y computación, que hasta ahora se ajustaban incómodamente a la infraestructura existente. Esto ayudaba a darle un carácter a la intervención y una cierta autonomía, que por ambicioso que pareciera, permitía hablar del nuevo edificio de ciencias y tecnología del colegio.

Así es como aparecen dos cuerpos constituidos por cada tipo de programa los cuales se apilan y descalzan hasta ajustarse con el edificio contiguo con quien compartirá de forma reciproca circulaciones verticales mecánicas de uno y autónomas del otro.

En el primer nivel, se repliega hasta el fondo del escaso terreno disponible, un volumen ancho y bajo que debe su enigmática presencia al material microperforado de patina oxidada que lo recubre como dispositivo para control de la iluminación, ventilación, exposición del hormigón y seguridad para los equipos de computación que albergan en una especie de auditorios que se han decido escalonar intensificando en su uso en múltiples actividades académicas.

En el segundo nivel se desarrollan, uno sobre el otro, los laboratorios de ciencias formando un volumen más esbelto, que en contraposición al del primer nivel, expone su estructura, esta vez en acero. Los laboratorios se descalzan y vuelan desde el primer volumen hasta alcanzar a rematar el conjunto de edificios que conforman el patio principal a la vez que se calza con los corredores del edificio contiguo para, mediando una pasarela, compartir circulaciones verticales de las cuales este edificio cede un ascensor que en su caja estructural deposita la porción de estructura que no se apoya sobre los laboratorios de computación liberando la superficie bajo los laboratorios de ciencias a modo de una cubierta para el patio que ha resultado del retranqueo del primer piso

Así es como el retranqueo del primer piso, el núcleo de ascensor que ha liberado el espacio bajo los laboratorios superiores, la pasarela y un banco dispuesto al norte, han conformado y cualificado un nuevo patio de escasa superficie, con una serie de ámbitos, que si bien aducen cierta intimidad, por su misma escala y contención, se conectan y liberan hacia el resto de los patios y hacia el cielo. ¿acaso no es el patio del colegio, que nos comuna, donde comenzamos a aprehender lo público?

Si bien el encargo se refiere a recintos que han construido un interior de manera idónea, se atiende a la posibilidad de crear con ellos un exterior que los complemente en una misma operatoria que trascienda en el edificio, a restricciones normativas, económicas, de formación en el oficio de la construcción, además del bajo capital arquitectónico de los clientes, al punto que estas desaparecen.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *