PABELLÓN PARA LA FERIA DE LAS CULTURAS

LGM Studio . Fotografía de Arquitectura

BAQ 2016
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
MEXICO
PRODUCTORA, CARLOS BEDOYA, WONNE ICKX, VICTOR JAIME, ABEL PERLES

El pabellón que representa a la Ciudad de México en la Feria de las Culturas 2014, se ocupa de las migraciones que han influido en el desarrollo de la Ciudad de México. La expresión arquitectónica de estos flujos migratorios se representa por medio de una gran pasarela perimetral que eleva a los visitantes para ofrecer una vista sobre la plaza del Zócalo y les permite volver bajar, creando así una experiencia simbólica de llegada al centro histórico. Este juego de rampas, balcones y pasillos envuelve un triángulo equilátero de ocho metros de altura que alberga un espacio de usos múltiples con una exposición gráfica sobre el tema migratorio. Como una referencia a los barcos que trajeron los primeros migrantes a México, todo el pabellón está hecho de madera. De esta manera también se permite reutilizar el material, después del desmantelamiento del pabellón, para su reciclaje como madera de segunda.

En una estrecha colaboración con nuestros ingenieros estructurales y el contratista se diseñó esta estructura de 8 metros de altura, de tal manera que los la mayoría de los elementos constructivos podrían ser pre-fabricadas fuera del sitio para ser ensamblados en 7 días laborales en la plaza pública. El espacio interior libre de columnas (de un triángulo equilátero con aristas de 15 metros) fue realizado por medio de una cubierta de segmentos triangulares que conducen las fuerzas verticales a las fachadas estructurales. Estas fachadas cargantes están diseñados de tal manera que los diferentes ritmos de los elementos verticales, los espacios abiertos y cerrados y los contra-venteos diagonales crean en conjunto una textura muy animada. El resultado es una fachada con mucha profundidad y juego de sombras que remite al entramado artesanal de una canasta tejida.

A nivel funcionamiento tuvimos que tomar dos flujos muy diferentes en cuenta. En primer lugar se necesitaba crear un espacio más íntimo en el que el visitante pudiera establecer una relación directa con una narrativa expositiva, disfrutar de conferencias, asistir a cocteles o eventos musicales.  Por otro lado, era necesario adaptarse a la enorme cantidad de personas que asisten anualmente a la Feria de las Culturas (ese año 2014, la feria recibió más de 2 millones de visitantes) y se generó una ‘ruta rápida’ por la pasarela perimetral. La definición formal y volumétrica del pabellón es por lo tanto casi una traducción literal de estos dos flujos, ventanas de tiempo y experiencias diferentes.

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