IGLESIA CATÓLICA SAN HILARION ABAD

BAQ 2016
CATEGORÍA REHABILITACIÓN Y RECICLAJE
CUBA
LÁZARO CAPDEVILLA DE ARMAS, RAFAEL RODRÍGUEZ

Guanajay se funda en el año 1650 en las márgenes del río Capellanía, abarcando en su territorio desde las jurisdicciones de Santiago de las Vegas, San Antonio de los Baños, San Cristóbal y Bahía Honda, siendo municipio de Pinar del Río, de la provincia La Habana y hoy el municipio más pequeño de la nueva provincia Artemisa.

“Guanajay, antiguamente Guamuhaya, era un corral de cerdos. Su fundación data desde el año 1688 en que el Obispo Don Diego Avelino de Compostela, en vista de las muchas familias establecidas en los campos sin auxilio espiritual, pues solo los que morían eran llevados sus restos a La Habana anualmente y se enterraban sus restos en sagrado, dispuso crear varias parroquias, siendo esta una de ellas, con el nombre San Hilarión de Guanajay, pues que desde tiempo inmemorial existían ya algún vecindario…

Su primer templo fue construido en lo que es hoy el parque central de esta villa, el mismo fue dispuesto en una planta sencilla de materiales poco duraderos como la madera en paredes y guano de palma en la cubierta.

Según datos del archivo de la parroquia en el año 1722 el techo era de madera y tejas de barro criollas y en 1742 el Obispo de Cuba Lazo de Vega ordeno construirle un campanario también de madera.

Con el fin de crear un espacio suficientemente amplio para construir la Plaza de Armas de la capitanía de la jurisdicción fue trasladado el templo en el año 1790 hacia el lugar que ocupa actualmente, orientado en el eje norte – sur.  Esta construcción del templo fue realizada con piedra de cantería en paredes, y madera y tejas de barro criollas en la cubierta manteniéndose la misma planta de nave central; muchas fueron las intervenciones constructivas durante el siglo XIX lográndose definitivamente la construcción de una planta genuinamente de cruz latina con un pequeño campanario que contenía además un gran reloj Suizo mecánico que daba la hora a la población de ciudad.

A partir del año 1955 comienza una nueva y última intervención constructiva (hasta la fecha) que dotaría al templo de mejoras estructurales que realzarían la prestancia e importancia del mismo, dejando atrás los códigos estéticos de una arquitectura netamente Colonial para asumir un eclecticismo tardío que de alguna manera convirtió al inmueble en una edificación peculiar y única en las provincia de Pinar del Rio, La Habana y Artemisa.

Desde la fecha, 60 años después este inmueble no había recibido un Mantenimiento General, después de acometerse un Diagnóstico patológico se realizó una valoración técnica encontrándose una serie de patologías y lesiones que en corto periodo de tiempo podían agravar el mal estado técnico actual de la edificación.

Considerándose que muchas de las lesiones se encontraban activas se decidió por el Consejo Parroquial de la iglesia hacer una intervención constructiva capital que le devolviese a este inmueble religioso todo su esplendor  arquitectónico como joya edilicia y espiritual del patrimonio tangible en la tricentenaria ciudad de Guanajay.

 

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