CASA SUSTRAIDA

BAQ 2016
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
PERÚ
CYNTHIA SEINFELD LEMLIG

El desarraigo de las relaciones intrafamiliares resulta siendo una condición común de la vida contemporánea, perdiéndose los lazos afectivos. Es por ello que, desde este proyecto abordamos la construcción de formas de habitar no solo como gestor social, sino como posibilitador de conexiones humanas poniendo de  manifiesto relaciones inesperadas  que van más allá de la utilidad inmediata. Queremos generar el descubrimiento de nuevos sentidos, transformando lo necesario en deseo. Habitar propicia la creación de nuevas miradas, según Heidegger, “Somos en la medida que habitamos”. 

Para ello, nuestra primera aproximación es a través de formas básicas, un prisma: como   contenedor, trabajando desde lo indispensable, donde la complejidad se adquiere de las estructuras de relaciones que favorecemos para   la interacción entre sus miembros.  Es así que, no damos concesión al diseño más allá de gestos primarios que se alejan de reminiscencias formales buscando así, no traicionar lo esencial.

El proyecto busca llevar al límite la experiencia del habitar a través  de dualidades en diferentes instancias para procurar niveles de percepción  e interacción, donde contraponemos lo íntimo a lo colectivo, lo lleno a lo vacío, lo interior a lo exterior, lo central a lo periférico, lo previsto a lo inesperado, lo continuo a lo fragmentado. Estas van dando orden a posibles relaciones.

Buscamos ahondar en las formas de ocupar el espacio para posibilitar una construcción afectiva   y como una estructura que evoluciona en el tiempo.  Procuramos   extendernos más allá de los límites físicos de lo construido, a través de relaciones que establecemos con el cielo, la intimidad o lo colectivo.  Intentamos desmitificar lo íntimo como espacio privado e interior, el más alejado y recluido. En el proyecto, el vacío ocupa más bien la periferia- zona de vulnerabilidad – a través de patios que generan un continuo fragmentado, los que en sus relaciones con los recintos interiores permiten diversas experiencias   entendidas desde las relaciones duales y las posibles gradaciones.  Así, el vacío asume la negociación: interior – exterior, intimo- colectivo, centro- periferia, continuo- fragmentado, permitiéndonos establecer conexiones complejas: Espacios y visuales direccionadas en movimiento y de forma diagonal entre recintos y patios, espacios superpuestos, perforaciones macladas tridimensionalmente que atraviesan recintos, visuales en profundidad. No damos por establecida ninguna relación, buscamos que estas se tejan de manera imprevista. Hay un descubrimiento constante.

La huella de lo sustraído será evidenciado por el cambio de materialidad: la madera. El concreto y su textura permiten contar múltiples narrativas a través de la sombra sobre el material.

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