TORRE “REAL OCHO”

BAQ 2016
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
PERÚ
NICOLAS HÜNERWADEL, VICTOR PAZOS

Introducción

El proyecto Real Ocho reafirma el importante rol urbano que tiene en Lima la tipología de torre de oficinas. Es el fruto de intereses combinados y riesgos compartidos entre cliente y arquitecto, fundados en un análisis urbano.

Contexto

El proyecto inicia en un momento de recuperación económica, luego de años de aislamiento por la inestabilidad política y social. Esa positiva restauración, trajo consigo una aceleración de procesos que generaron también negligencias en el planeamiento arquitectónico y urbano. Si bien las autoridades promueven el desarrollo de proyectos comerciales y corporativos, no obstante, su afán carece de un control o reglamentación de la calidad de espacios de oficinas, descuidando a la vez, la toma de conciencia de lo que estos proyectos devuelven a la ciudad.

Genesis

Inversiones Centenario S.A.A. es propietario del Centro Empresarial Real (CER) y a lo largo de los años ha ido construyendo diversos edificios de oficinas en sus parcelas. Con el proyecto Real Ocho, ellos adoptaron una filosofía de mejoramiento y re-potenciación del CER: querían edificios de una calidad superior y mejorar los espacios públicos, integrando tanto una óptica comercial como un compromiso con el desarrollo sostenible.

Fuimos contratados para analizar el Master Plan original de los años 80 y reformularlo. Se repertorió el parque inmobiliario, necesidades y problemáticas, así como las posibles soluciones técnicas y legales, permitiendo la combinación de metas del cliente y del arquitecto.

Proyecto

El Real Ocho se basa en este estudio urbano y revierte la situación en dos puntos esenciales: conexión con la ciudad y la calidad de espacios de trabajo y espacios públicos.

Se sitúa en la esquina de la Vía Central y la Av. Santo Toribio: La puerta de ingreso más atractiva al CER. Esto influyó en la configuración programática de los tres primeros pisos: se apostó por la diversificación de actividades evitando la mono-funcionalidad usual en los edificios de oficinas en Lima.

Así nace la idea de crear un conjunto de espacios públicos que funcionen a manera de un centro de convenciones, conformados por dos salas de seminario, un auditorio, un restaurante, y espacios de conexión dentro y fuera del edificio. Ellos proponen un recorrido a los trabajadores y visitantes. Dentro de los seminarios hay un juego entre luz artificial y natural gracias a cañones de luz.

La fachada de la torre crea una gran profundidad y transparencia. Madera y piedra son entretejidos y articulados mediante formas geométricas: los marcos trapezoidales de madera dan un valor estético y físico al espacio; la piedra, cortada en perfiles arqueados, crea un parapeto cóncavo que establece una tensión en las líneas horizontales de la fachada.

El edificio es percibido como una trama variada de ventanas. Ellas encuadran el espacio personal de usuarios y crean puntos de referencia. Interior y exterior están expuestos el uno al otro en todo momento. La fachada se transforma en un conjunto de eventos individuales distanciándose del anonimato del sistema de muro cortina usado de manera abusiva en el desarrollo arquitectónico de Lima.

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