INSTITUTO DE AERONAUTICA Y AEROESPACIAL DE PUERTO RICO

BAQ 2016
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
PUERTO RICO
JOSÉ JAVIER TORO, LUIS RODRÍGUEZ, ALEJANDRO CASTRO, JONATHAN VÁZQUEZ, JOSÉ LUIS PAGÁN, JOSE MERCED DOMENECH

El Nuevo Instituto de Aeronáutica y Aeroespacial de Puerto Rico, localizado en la antigua base Ramey de la Fuerza Aérea Estadounidense, encabeza la naciente industria de mantenimiento de aeronaves comerciales en el noroeste de la isla. La escuela es una obra despojada de monumentalidad y excesos constructivos que se manifiesta a través de su arquitectura modular y uso de materiales sencillos. Su composición enfrenta los retos de la memoria y la economía, y propone una crítica silente de lo superfluo y lo banal en la arquitectura. Esta depuración hace posible la creación de una arquitectura novedosa cuya estética de la precariedad, lejos de implicar la pobreza expresiva de un limitado presupuesto, responde al espacio funcional y a su membrana eficiente.

En su totalidad, la escuela se compone del nuevo edificio académico, un hangar existente transformado en talleres y una pequeña estructura dedicada a la prueba de motores. Ante la recepción de sus usuarios se hace evidente como la escuela, una estructura de 3000 m2, responde a diversidades fisiológicas, constructivas y programáticas, para subyugarse a la sencillez formal de un cuerpo rectangular en función de los requisitos espaciales y el emplazamiento. Un volumen exterior, definido por la modularidad de elementos rígidos y livianos, responde al contexto inmediato del aeropuerto y alberga las exigencias de un programa, cuya economía espacial y atrio central, se delimita a través de un cuerpo interior en hormigón. Este alberga espacios administrativos, espacios académicos y servicios en el primer nivel, y se conecta mediante una escalera central con los salones de clase y laboratorios en el segundo nivel.

Si bien el edificio se manifiesta como una maquina inmóvil, es a través de la composición y el funcionamiento de la piel externa, compuesta de paneles traslúcidos de policarbonato de 1.20m x 6.20m, y luminarias fluorescentes, que se dilucida su vitalidad. La composición modular de la fachada exterior permite ventilación natural en los pasillos, y denota el juego de luces que media entre la entrada de luz natural y salida de luz artificial a través de sus estrechas aperturas de 11cm. Durante el día, la luz se manifiesta en las superficies del interior como un mosaico viviente de geometrías variadas que se transforman a través del movimiento solar. Durante la noche, la escuela se convierte en un faro translúcido que, mediante finos tubos fluorescentes posicionados alternadamente de modo vertical, aspira a la reducción de costo de electricidad, y al rendimiento y la eficiencia luminaria.

La voluntad de simplificar se hace evidente a través de las exigencias de un programa que dicta la propia estética de lo ‘precario inteligente’, demostrando

así, que las propuestas de diseño y técnicas de la arquitectura radican en la ausencia de lo tangencial para confrontar la realidad de lo imprescindible.

 

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