CASA CARRERA-BELFORT

BAQ 2010
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
VENEZUELA
RAFAEL URBINA, MARÍA ISABEL PEÑA, CESAR LUNA, MANUEL LEÓN, CLAUDIA VARELA, MARÍA VICTORIA SAAVEDRA

La Casa Carrera-Belfort comenzó con un programa de áreas de cuatrocientos metros cuadrados, luego, por un cambio de ideas adoptado y exigencias propias de los futuros habitantes se aumentó el área al doble del tamaño.

La casa está ubicada en una zona sub-urbana en las afueras de Caracas, en un terreno con forma de rombo, cuya diagonal mayor se enfrenta, paralela a la vista de la ciudad de Caracas, con el cerro El Ávila como fondo…

Cuando la señora de la casa entendió el primer esquema, que le presentamos, comentó: «esa es la casa que le gusta al arquitecto, pero no es la casa que yo había soñado construir»… La imagen de la casa que ella guardaba, desde niña, consistía en una a la cual se accedía en un punto para luego recorrerla subiendo pequeños desniveles, comenzando por los espacios principales, salón-comedor, dormitorios de los hijos, hasta alcanzar el dormitorio principal en el punto más alto del terreno.

Así surgió la idea de la casa como un largo corredor, espina dorsal, desde la cual se accede a todos sus componentes; el corredor actúa como un eje longitudinal que construye un atrás (sur) donde se ubican las dependencias de servicio: patio que lleva luz hasta el estacionamiento, cocina, lavandero, dormitorio de servicio y la escalera interior de caracol. Y un frente (norte) donde se alojan los espacios principales: salón-comedor, dormitorios i y ii para los hijos varones, dormitorio iii, con una pequeña mezzanina, para la hija y finalmente el dormitorio principal.

La casa se explaya apropiándose del terreno. La entrada principal se realiza a través de un porche-balcón con techo de vidrio, ubicado en el punto más alto de la única calle de acceso, este contiene una escalera, desde la cual se baja medio nivel a una planta abierta de estacionamientos, o se sube medio nivel hasta la casa propiamente dicha. Todos los espacios que miran hacia el norte lo hacen a través de un sistema de terrazas techadas a manera de pórticos de concreto que funcionan como enlaces con la piscina y los jardines exteriores.

La idea de una casa que fuese construida, básicamente, en concreto y que, una vez terminada la estructura, estuviese prácticamente concluida, le atrajo al propietario, quien fue el constructor de su propia obra. Así el concreto se convirtió en el material dominante, con paños de ladrillos como relleno en la fachada sur y paños de vidrio protegiendo los vanos hacia el norte. Un sistema de bóvedas, construidas con ladrillos macizos, techa los distintos espacios. De manera que cada lugar está definido por una terraza y un techo abovedado que le da carácter y autonomía dentro del conjunto.