AGENCIA DE PUBLICIDAD MADRE BUENOS AIRES

madre178

BAQ 2012
CATEGORÍA REHABILITACIÓN Y RECICLAJE
ARGENTINA
PAULA DE ELIA, JOSÉ MARÍA BAYALA

El máximo desafío del diseño de Madre en Buenos Aires no fue el desarrollo del proyecto de arquitectura en sí, sino el entendimiento de este cliente en particular.

Un espacio común para todos los integrantes de una agencia de publicidad de altísima capacidad creativa.

Un lugar sin despachos, privados, boxes, workstations.

Un ámbito único con una veintena de plazas sin personalizar, aleatorio en su génesis, pero manteniendo la lectura subyacente de un claro rigor para la respuesta al cliente.

En un mundo corporativo signado por las barreras que separan estamentos, Madre pedía un lugar sin jerarquías, democrático y sin demagogias, en donde cada uno expresara su propuesta al resto del equipo de la manera más natural y fluida.

Heredábamos como diseñadores el concepto de LA MESA, reivindicación legítima de una mesa primigenia, remota, que fuera, años atrás, la base de trabajo del equipo inicial.

LA MESA sería la protagonista de este lugar, se confundiría con la arquitectura, escurriéndose casi impertinente, saliéndose del rubro “equipamiento” con el que muchos denominan estos elementos casi con desdén, para ganarse un espacio legítimo.

El lugar debía mantener una suerte de sentimiento hogareño, permitiendo una relación de los vivientes (ya no usuarios) de Madre con la cocina. Una verdadera cocina en donde se preparan alimentos y se vive con la misma naturalidad que en cada casa.

Aún hoy, después del tiempo transcurrido, resuenan en nuestros oídos de diseñadores las palabras de sus fundadores “Queremos que se note lo menos posible la intervención de los arquitectos” Y concientes de un ego algo postergado, diseñamos hasta donde creímos que no profanábamos este precepto.

Existen edificios corporativos, oficinas inteligentes, hay construcciones sustentables, holdings, manuales, procedimientos, espacios cuidadosamente diseñados como espontáneos, equipos interdisciplinarios interminables, y parámetros tecnológicos cada vez más inciertos. Es verdad, existe todo eso.

Pero por suerte, también existe Madre.

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