AMPLIACIÓN MUSEO DEL ORO

BAQ 2010
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
COLOMBIA
XIMENA SAMPER DE NEU, GERMAN SAMPER.

El propietario y promotor del Museo del Oro, es el Banco de la República de Colombia.

La construcción actual se realizó en dos etapas. El proyecto original en 1966, diseñado por Esguerra Sàenz y Samper y la ampliación en 2004 – 2009, diseño de Germán Samper y Ximena Samper de Neu. A la Bienal de Quito se presenta: El diseño del nuevo edificio de ampliación, 6000 M2, y la remodelación del edificio original. El museo posee un equipo de profesionales especializados que realizaron la museología del conjunto, bajo la dirección del Arquitecto Efraín Riaño.

Descripción: El Museo, ha destinado el primer piso, a servicios al público, el 2º y 3er piso a la exhibición de material antropológico;  los pisos altos a la bóveda de reserva, el personal administrativo, científico, y cuartos técnicos.

PREMISAS DEL DISEÑO

El edificio pertenece a la categoría de Museos de Antropología, con un alto contenido estético, científico y cultural y además con una gran mayoría de piezas pequeñas a la escala del cuerpo Humano. Por otro lado, la exhibición no es una colección de piezas dispares, sino un conjunto coherente, con un guión que narra la cultura de los pueblos aborígenes. Además el museo debe poseer, por el valor de sus piezas, un alto grado de seguridad. Estas premisas definieron la arquitectura que planteamos así:

Al exterior en el edificio predominan los volúmenes cerrados, puesto que sus muros son una bóveda de seguridad. En contraste, el primer piso, en su acceso ofrece una gran vidriera que vincula el interior con el parque Santander, para que el Museo sea parte visual del espacio público de la ciudad.

Al interior, el recorrido historiado por un guión plantea la aparición de espacios de exhibición alternos con espacios de transición entre salas, lo cual crea dos tratamientos: uno que llamamos espacios museológicos, donde el interés se concentra en las piezas y se busca una reducción en la percepción de los espacios Arquitectónicos, y los volúmenes de transición, para un  descanso visual, donde se pueden desplegar valores Arquitectónicos. En los primeros se exhiben vitrinas a escala de las piezas, con una cuidadosa presentación evitando elementos superfluos y se enfatizan con una iluminación puntual, dándole jerarquía a las piezas. En contraste, los espacios no museológicos poseen valores espaciales como el gran vacío que une los pisos altos con los sótanos, haciendo penetrar la luz solar sobre los muros blancos creando una integración espacial vertical. Así se establece una secuencia a dos escalas: La del hombre del siglo XXI, y la de las piezas de oro, testimonio de las culturas Indígenas de la época prehispánica, protegidas en vitrinas.