AUDITORIO DEL CENTRO CULTURAL MATUCANA

BAQ 2004
CATEGORÍA REHABILITACIÓN Y RECICLAJE.
ARGENTINA
MARTIN HURTADO ARQ. ASOC. LTDA./MARTIN HURTADO COVARRUBIAS, IGNACIO DE GEYTER ALFERO, SEBASTIAN MORANDE ERRAZURIZ.

En un ajustado terreno compartido por un galpón industrial de principios de siglo y los restos de muros perimetrales se desarrolló la primera etapa del Centro Cultural Matucana 100, un concurso nacional de Arquitectura, cuyo encargo consistía en proyectar un auditorio para 1000 personas que consolidará a este Centro Cultural Matucana. Para ello, nos reunimos con algunos artistas, escenógrafos, especialistas acústicos, además de gente relacionada con el quehacer artístico y les preguntaron cómo querían que fuera el teatro y ‘‘tomamos nota’’ de sus requerimientos. El proyecto está inserto en el marco de los eventos que celebrarán el Bicentenario. El gobierno decidió implementar definitivamente este espacio que hace más de dos años funcionaba bastante a pulso. Este galpón, que data de 1907 aproximadamente, ha tenido distintos usos, incluso, allí funcionó la dirección de Abastecimiento del Estado (DAE) y varias compañías de teatro. Este nuevo espacio pretende contribuir en la creación de un eje cultural que se está consolidando con la nueva estación intermodal del Metro –en construcción–; los museos existentes en la Quinta Normal y la nueva Biblioteca Pública de Santiago, ubicada al frente, en esquina Portales. Incluso, se quiere proyectar un patio central que se abra hacia calle Matucana, originando un plaza pública que potenciará este espacio urbano que va desde el mencionado parque Quinta Normal hasta la Estación Central. El auditorio multiuso –con capacidad para 620 personas, modificable hasta 904 personas,  y 1.962,2 m2 – que se suma a los 2.000 m2 de edificaciones existentes, y corresponde a la primera etapa de este ambicioso programa. Este contempló el desarrollo de un anteproyecto para todo el Centro Cultural –10.086 m2–; la expansión del depósito patrimonial y la construcción de tres pisos subterráneos, estacionamientos, salas de cine y espacios para la danza, teatro, música y artesanía, que se conectarían con el foyer del teatro.

Se recibió un terreno de 6.790 m2 con muros perimetrales y un galpón que no podía ser intervenido porque está considerado edificio patrimonial.

Se trata de una antigua construcción muy potente; muros gruesos de ladrillo, grandes cerchas y toscos portones de madera noble –pino Oregón y raulí– que poseen una valiosa carga matérica. Decidimos hacer una caja que sirviera de contenedor para este gran espacio interior que es el teatro.

El volumen se situó junto a los muros perimetrales y a un costado del galpón, optando por generar un marcado contrapunto entre la materialidad de ladrillo y la madera de la caja, configurando una piel matizada por las tonalidades del coigue y el olivillo. Así, se funden pasado y presente a través de un atractivo lenguaje expresivo.

 El edificio posee un enorme zócalo de hormigón y, sobre él, se dispuso una estructura de madera laminada que forma la techumbre –cuyo aspecto es el de una curva invertida con triple ondulación– y la volumetría interior. La imagen de este esqueleto está dada por estudios técnicos que aseguran una mejor acústica y visión ideal del escenario.

También en el interior, se proyectó el suelo a partir de un eje que permite visualizar el centro de la escena. Se elevó 60 cm el escenario –de 20 m de ancho por 15 de fondo– y se generó la platea con una pendiente promedio de 26%, hileras dispuestas a lo alto cada 23 cm y con 90 cm de distancia entre butacas.

El proyecto contempla la construcción para la instalación en chile de una planta de fabricación de   BARRICAS DE ROBLE FRANCES, filial de la FABRICA FRANCESA NADALIE, para lo cual nos planteamos la siguiente pregunta: 

¿Cuál debía ser la distribución, imagen y forma constructiva de estas instalaciones que quieren producir las más refinadas  BARRICAS DE ROBLE PARA GUARDA DE VINOS  DE CHILE, orientado a los más exigentes mercados internacionales?

Tras detallado estudio del proceso de producción que se utilizara, con el objeto de definir la secuencia lógica de labores involucrada, planteamos un taller único entorno a un patio central de iluminación y ventilación que establece un recorrido peatonal perimetral que comunica directamente el taller con las oficinas ubicadas en el frente público de las instalaciones., Y la bodega de producto terminado ubicada en la parte posterior.

El esquema general del proyecto busca compatibilizar un ordenamiento simple y claro propio de una labor industrial, con un recorrido secuencial directo y elegante de un visitante eventual, propio de una fábrica exclusiva e innovadora en su proceso de producción, incorporando dentro del diseño la facilidad de crecimiento por etapas, asegurando que en todo momento la obra funcione y se vea como una total.

Si bien las alternativas estudiadas permiten distintas combinaciones y juegos especiales de perspectivas  quebradas que son interesantes en términos explosivos, escogimos la más estrictamente lógica y secuencial de manera de optimizar los recursos constructivos y privilegiar las labores industriales. 

 El problema era como construir con técnicas actuales y modernas un taller de producción de barricas que tradicionalmente se han asociado a imágenes de arquitectura industrial netamente fundación. Algo de esa manualidad propia de su labor productiva debía reflejar el edificio a construir. Esta filial chilena para el cono sur,  debería refleja una arquitectura de imagen fuerte y vigorosa que represente el nuevo empuje y vitalidad que anima a esta industria, con una imagen rotunda y austera, en base a materiales nobles de una bella y cálida expresión en el tiempo.

 El vino desde siempre ha utilizado la madera como un aliado en su proceso de producción. De ella extrae aroma y sabor, y a ella se asocia en el lento y delicado proceso de envejecimiento, en donde el tiempo le agrega calidad y deja sus huellas, huellas de un envejecimiento que se hace más paciente que la madera es un material vivo que, al igual que el vino, mejora con el envejecimiento natural. Dado que cada recinto requiere diferente altura para su funcionamiento, trabajamos los techos en base una curva ondulante que busca armonizar su imagen exterior  unitaria, como también remarcar la idea de un manto continuo que alberga las distintas actividades necesarias en pos de un mismo producto forzando una perspectiva interior unitaria. Dos materiales madera y hormigón se despliegan para acoger cada uso según sus cualidades. Se plantea un sistema constructivo en base a un esqueleto soportante de marcos de madera lamina prefabricada montados sobre fundaciones y  zócalos de hormigón, más un revestimiento exterior de planchas de fibrocementos tinglado de manera aleatoria, como una forma con variación, buscando recuperar la expresión artesanal de las construcciones de madera pero con procesos industrializados actuales de última generación.