AULA MULTIFUNCIONAL MAZARONKIARI

BAQ 2016
CATEGORÍA HÁBITAT SOCIAL Y DESARROLLO
PERÚ
MARTA MACCAGLIA, PAULO AFONSO

A veces, situaciones inesperadas desajustan proyectos planificados y aprobados. Este es el caso del proyecto desarrollado en Mazaronkiari, una comunidad nativa Nomatsiguenga ubicada en el distrito de Pangoa, en la Selva Central del Perú.

La institución educativa de nivel inicial, en el año 2013 contaba con 30 alumnos y siendo una institución de recién formación vivió un crecimiento de matrículas inesperado, tanto que en el año 2014 la atención de los niños a la escuela cuadruplicó llegando a 120.

La propuesta arquitectónica, así como el financiamiento del proyecto estaban calculados para un espacio de aula para 30 niños y la situación se había transformado de forma notoria. Ante el cambio, se propuso una arquitectura versátil y flexible que cumpliese con los nuevos requisitos.

Estrategia

La propuesta arquitectónica consiste en una sala multifuncional con una cocina construida con ladrillos artesanales de arcilla en el lado norte, sobre un piso de cemento.

La estructura del edificio es de madera. Las paredes laterales están formadas por una alternancia de paneles apersianados y paneles móviles de múltiples colores. Estos últimos, con un movimiento de 90º, se convierten en mesas, permitiendo crear diversos entornos de trabajo en un mismo espacio en tiempos diferentes. Gracias a ello, los alumnos tienen el comedor prometido; pero también disponen de una sala multifuncional que puede ser un aula extra, un auditorio o un lugar de encuentro comunitario. Los extremos norte y sur están formados por paneles apersianados corredizos de acceso.

Este sistema permite una iluminación natural e indirecta de la estancia, así como la circulación y renovación continua del aire. La cubierta con sus amplios aleros protege la estructura en madera de la lluvia.

Otra característica es la visibilidad del interior de la obra, creando un efecto invertido. Generalmente, las edificaciones consisten de un espacio interior desde el cual, a través de puertas y ventanas, se contempla el entorno exterior. En este caso, cuando los paneles móviles se convierten en mesas, crean una gran apertura desde la cual niños y adultos se asoman, siendo partícipes del “entorno interior”; ya sea el comedor escolar, un espacio escénico de baile y cantos o una reunión comunitaria, como si fuera una plaza pública, normalmente exterior.

La combinación de materiales locales, en este caso la madera, usando sistemas constructivos modernos, la participación activa y el aporte de la comunidad permitieron construir un espacio amplio, funcional y en armonía con el entorno, sin salir del presupuesto establecido.

Un espacio multiusos donde no solo la institución educativa le da uso de comedor, aula, auditorio pero también en las horas extra-escolares es un lugar de encuentro reunión y recreación para los padres de familia y toda la comunidad.

La aula multifuncional en Mazaronakiari fue un proyecto donde la situación inesperada se ha convertido en un reto colectivo, un desafío que se ha superado gracias a una propuesta arquitectónica flexible, el aporte y participación comunitaria.

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