BODEGA ZUCCARDI

BAQ 2016
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
ARGENTINA
TOM HUGHES, FERNANDO RAGANATO, EUGENIA MORA

La bodega Zuccardi Valle de Uco en sí, es un homenaje a la cordillera austera y solemne, que define tanto el clima como los suelos de la región. La construcción emerge de la tierra y es parte de la montaña, buscando una integración y equilibrio visual que no afecte el paisaje.

Desde lo productivo la bodega se estructura mediante un fuerte eje central que vincula todas las áreas operativas de la bodega, una columna vertebral que se repite en los tres niveles, en subsuelo las piletas de guarda, en planta baja todo el proceso productivo y en planta alta laboratorio, administración y pasarelas de tanques.

El sistema de producción es por gravedad, la uva ingresa por el sector de vendimia donde, luego de la selección de racimos, es depositada en cubones que son elevados y trasladados a boca de tanques para dar inicio al proceso de fermentación.

La distribución del proceso es en forma de U y se organiza alrededor de una gran explanada central que permite un funcionamiento muy cómodo y ágil, al resguardo de las rigurosas condiciones climáticas del lugar.

La bodega está resuelta casi en su totalidad en hormigón armado a la vista, explorando distintos acabados de terminación. Grandes taludes de hormigón ciclópeo hidrolavado, con áridos y piedra nativa, emergen del terreno con potencia tectónica, volúmenes pesados y robustos marcan la impronta de cuerpos que emergen mostrando las características del suelo como forma de expresión de la identidad buscada. Se priorizó la utilización de la mayor cantidad de elementos del lugar: piedras características de la zona, arena y agua del río Tunuyán y sobre todo recursos humanos y mano de obra local.

Todo el conjunto interior, envolvente y equipamiento resuelto del mismo material confieren un aspecto homogéneo, donde estratégicas líneas de luz bañan las paredes de suave y agradable iluminación natural, dejando al descubierto las piletas y el espacio como una suerte de caverna donde las vasijas siempre estuvieron. La idea es transmitir que la bodega es una extensión del viñedo.

Entre los macizos estructurales emerge una cúpula metálica, representación de lo universal y eterno, la cúpula realza las condiciones del lugar, reflejando el sol y el cielo en los diferentes momentos de luz que atraviesa la montaña y el paisaje durante el día. En su interior, corona una sucesión de espacios de guarda y degustación de vinos, una suerte de testigo del tiempo y proyección al futuro.

La bodega se entiende a través del recorrido e invita a ser descubierta. Desde la aproximación a los altos e imponentes muros exteriores, posteriormente penetrando en su interior, descubriendo diferentes situaciones espaciales: juegos de luz, cambio de temperatura, silencio y ecos, permiten al visitante enfrentar, cara a cara, el proceso enológico y verse seducido por la atrapante fantasía y mística del vino, sin la cual es imposible entenderlo, comprenderlo ni sentirlo.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *