CASA BA

CASA BA seleccionada

BAQ 2012
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
ARGENTINA
MARIA VICTORIA BESONIAS, GUILLERMO DE ALMEIDA, LUCIANO KRUK

 

El terreno a intervenir forma parte de un pequeño condominio de 16 lotes ubicado en una zona del conurbano bonaerense, tradicionalmente de quintas, que con la traza de la Autopista del Oeste se está transformando en un lugar de vivienda permanente. Ubicado frente a los terrenos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) esta localización permite suponer que va a seguir manteniendo, en el largo plazo, esa situación de privilegio de la que goza actualmente respecto a su calidad de vida y su valor paisajístico.

El encargo traía como condicionante fundamental resolver los temas de seguridad de la vivienda, debido a su locación en un lugar apartado y con pocos habitantes permanentes. Se sumaba a esta dificultad el hecho de que los usuarios iban a ser de los primeros vecinos en habitar el pequeño condominio.  Por supuesto el cierre seguro de esta casa tenía que ser resuelto sin que se resintiera la integración interior exterior, tema irrenunciable en todas las obras del estudio. La otra cuestión a considerar era la flexibilidad de uso, ya que si bien sólo iba a ser habitada por un matrimonio, tenía que estar preparada para recibir muchos visitantes y alojar ocasionalmente a sus  hijos mayores. Por último era condición también que la casa se desarrollara totalmente en planta baja.

Pareció interesante ver hasta dónde estos fuertes condicionantes podían ser tomados como generadores del proyecto. Hasta dónde la formalización se hacía dependiente de la solución del problema, y cuánto se podía tensar esa dependencia sin afectar el buen resultado estético, siempre operando dentro de costos estándar.

Revertir una supuesta condición negativa propia de este encargo y transformarla en motor de una búsqueda de soluciones que no desperdiciaran el potencial que ese problema encierra, fue una decisión que llevo a los proyectistas a proponer una casa que se extendiera hasta las medianeras para sólo tener dos frentes vulnerables. De esta manera  las decisiones proyectuales respecto de las dos fachadas de casi 14 m de largo se transformaron en  esenciales. De esta primera decisión y de la obligación de resolver el proyecto en planta baja surge la necesidad de recurrir a patios internos para así poder llegar con la luz natural y posibilitar ventilación cruzada a todos los espacios de uso.

Se propuso entonces un prisma bajo, de base casi cuadrada, dividido en 12 módulos espaciales de 3.30 de lado. Dos de ellos, vacios,  para proponerse como pequeños patios -con la vegetación como protagonista en uno, y el agua en el otro-. Estos espacios sin techo se suman a los locales contiguos, otorgándole una sensación de mayor amplitud y una atmósfera cambiante por los efectos que produce la luz entrando a través de ellos y la contemplación de vida que allí se desarrolla.

La fachada hacia el frente se proyectó como un plano compuesto por piezas de madera de quebracho apiladas que, además de resolver la hermeticidad de la casa, asegura intimidad a los ambientes que dan hacia dicho frente. Hacia el fondo, el sistema elegido para otorgarle seguridad a la vivienda debía resultar de rápido accionamiento y un costo razonable. La propuesta fue entonces una cortina metálica enrollable que cuando se abre, queda totalmente oculta dentro de vigas invertidas en la losa  y que se acciona simplemente pulsando una tecla.

 

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