CASA LA MIRANDINA

ESTADO REFORMADO 006

BAQ 2012
CATEGORÍA REHABILITACIÓN Y RECICLAJE
ARGENTINA
CLORINDO TESTA

La casa que se refuncionalizó se encuentra sobre la costanera de Colonia del Sacramento en la República Oriental del Uruguay. Esta ciudad es el reflejo inverso de nuestra Buenos Aires, no solo por su situación geográfica espejada sobre el Rio de la Plata, sino por su escala y forma de vida. La tranquilidad y una inequívoca sensación de estancamiento en el tiempo, hacen de Colonia una ciudad que con no más de veinticinco mil habitantes, mantiene las características originales de cuando se fundó allá por el 1680.Iniciando por su casco histórico y luego, como capas geológicas se reconocen las diversas épocas arquitectónicas que fueron enriqueciendo la ciudad hasta la actualidad. Esta casa como otras tantas casas modernas de principios del siglo XX no representaba gran valor patrimonial en si mismo más que resolver las características de vida de la época, construida por un albañil o un constructor se limitaba a reproducir una tipología.

La estructura de la casa se mantuvo. Sus aberturas; sus patios y espacios exteriores. La intervención se basó en agregados que revalorizaron la ubicación de la casa en su contexto. Especialmente, que abrieron los espacios de la casa al río. A ese río que estuvo siempre, pero que antes no se veía, ya que en la época que la casa se construyo la vista al río no era un valor a desarrollar. El agregado consistió en generar una nueva ubicación para los espacios comunes y de encuentro, área de comer y estar, dejando los dormitorios en su ubicación original. Estas áreas nuevas se generan en un nivel superior enriqueciendo las visuales sobre el rio y generando nuevos sistemas de escaleras para resolver las circulaciones.

La materialidad de los techos sostenidos sobre cerchas metálicas, respondió a la necesidad de no generar nuevos elementos estructurales en la construcción existente, evitando así desvirtuarla.

Luego la generación de estos espacios permitió que nuevas sensaciones se desplegaran en los usuarios, así se enfatizaron los encuadres de las visuales y el respeto en enmarcar el contexto natural, el faro y rescatar la historia escondida tras la muralla original de la ciudad, casi como una anécdota que recupera a su vez la memoria urbana de la casa.

Nuevos espacios. Nuevos volúmenes. Nuevas funcionalidades propias del siglo XXI. En todo caso, el verdadero patrimonio de la casa no era netamente arquitectónico, sino la huella de otros tiempos. La casa nos contaba cómo se vivía allí hace casi un siglo. Y, en un sentido, con todas sus adaptaciones y novedades, nos lo sigue contando. Las nuevas aberturas hacia el río proponen nuevos encuadres; formas giratorias que proponen reflexiones desde otro lugar: no simplemente mirar el río a la manera tradicional, sino un juego sobre formas subjetivas de captar el espacio.

Los espacios interiores y exteriores hoy juegan entre sí. Desde la terraza se aprecia un paisaje, cuya belleza no se pierde desde el interior. Una pequeña ventana enfatiza la figura del faro legendario. Todo parece casual al usuario.

Pero nada lo es. Y el efecto se logra silenciosa y armoniosamente. En el tiempo cambian los hábitos, las maneras de vestirse, las maneras de vivir. Aquello que el arquitecto propone tiene que estar siempre pensado para el momento en que se vive. No se puede proyectar como hace cincuenta o cien años atrás. Y, entre otras cosas, hoy se trata de integrar la casa al espacio, porque ese espacio,

como el caso del río, ha tomado nuevo valor.

Sin embargo, cuando el arquitecto logra interpretar correctamente su tiempo, trasgrede el tiempo.

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