CASA MAGENTA

BAQ 2010
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
COSTA RICA
KATIA MARTÉN

Magenta  color que representa búsqueda continua del sentido de lo existente, de servicio a los demás,  de amor por lo que nos  rodea, de trascendencia espiritual, es el símbolo en el cual se basó el diseño de esta  casa; la cual refleja y realza estos conceptos por medio de su configuración y disposición alrededor de un árbol, símbolo inconfundible de vida, energía vital.

La naturaleza nos ofrece una geometría perfecta en sus proporciones para generar el equilibro entre las cosas,  principio que fue utilizado en este proyecto con la intención de acercarnos a una adecuada proporción de los espacios y a una lectura más orgánica del sitio y de la distribución.

El árbol es el elemento fundamental para el desarrollo de los diferentes espacios, los cuales  terminan abrazándolo, pues somos parte de él. Surge la armonía entre el  contexto cultural y geográfico.

Un  juego de volúmenes y planos en concreto expuesto y blanco neutro nos muestran el tejido de la casa, que se va descubriendo desde el acceso principal, en el cual se encuentra el “Guanacaste” como eje ordenador del recorrido, que junto con elementos como el agua y la piedra nos  da la bienvenida.  Un muro blanco sirve como espejo al reflejar y rodear al árbol, proyectándose en una leve curva que se abre para llevarnos al gran salón, lugar de reunión y encuentro familiar.  Texturas como el travertino, la madera, el concreto y las transparencias evocan el exterior en el interior de la casa, y a través de esta área social se articulan los demás espacios en la residencia, distribuidos en varios niveles, aprovechando al máximo las cualidades morfológicas y escénicas del lugar. 

La etapa de transición en la vida de cada uno de los miembros de la familia se ve reflejada en una búsqueda de un sitio más introspectivo, pero a la vez en total contacto con el entorno.  La relación de privacidad-reunión está manejada por los desniveles en los espacios, creando dos atmósferas integradas, donde se expresan además las etapas propias de cada uno: Los hijos se encuentran en un periodo de sentar cabeza, de poner los pies en la tierra, por lo que su relación con ella es directa; al contrario de los padres que buscan una vivencia más espiritual de las cosas, por lo que sus aposentos se encuentran en un nivel superior.  En estas áreas se conjugan materiales cálidos como la madera y amplios decks y terrazas que dan a los jardines,  para entrar en comunión con el entorno.

Las escalinatas y  escaleras, así como los volúmenes y las líneas puras, se vuelven escultóricos con la introducción de la luz,  lo cual brinda una lectura de todos los elementos, dando una sensación de que la casa se vive tanto desde el exterior como del interior.

En la arquitectura -según Katia Martén-, los espacios físicos son extensiones de los espacios psicológicos de las personas, por lo que en esta casa se utiliza la energía de un árbol para generar la posibilidad de expansión: ampliándonos como sus mismas ramificaciones. La utilización de líneas puras hace que la visual no se sature sino que se deje libre, limpia, para ser llenada con nuevos conocimientos y experiencias.   Es un lugar para descansar, meditar y CRECER en todos los sentidos.