CENTRO ESTATAL DE ONCOLOGÍA

BAQ 2010
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
MÉXICO
ENRIQUE DUARTE AZNAR, JOSEFINA RIVAS ACEVEDO, WILLIAM RAMIREZ PIZARRO

Con el propósito de abatir el rezago que en materia de salud presentaba el estado de Campeche al inicio del presente siglo, su gobierno dispuso lo necesario para edificar un Centro Médico con 150 camas de hospitalización y una serie de unidades de especialidades médicas dentro de las que figuró un Centro Estatal de Oncología.

En este sentido, propusimos que el Centro de Oncología ocupara la esquina norte del polígono a fin de poder manejar su imagen como insignia del complejo y dispusimos el resto de los servicios conectados por medio de una larga crujía norte-sur en una serie alternada de llenos y vacíos para entreverar las masas edificadas con el espacio abierto y hacer de estos espacios jardines que permitieran y favorecieran la ventilación y la iluminación natural y la omnipresencia de la naturaleza ofreciendo las vistas hacia el norte con iluminación homogénea y presentando las menores fachadas al oeste y el este.

Hemos estimado que es el paciente quien da sentido y razón de ser al hospital, merecedor de todas las consideraciones y atenciones posibles. En segundo lugar se ubica el personal, que requiere ambientes adecuadamente dispuestos y dimensionados para realizar sus tareas con el mejor de los ánimos. Un tercer grupo de habitantes lo constituyen quienes acuden al edificio en calidad de acompañantes o por motivos diversos. Todas estas personas constituyeron nuestra población objetivo y todas merecieron un trato espacial digno y equitativo. Todos los espacios de permanencia humana tienen visuales hacia remansos naturales; incluso las áreas sujetas a radiación cuentan con un jardín central para que quienes esperan o se recuperan de tratamiento estén en contacto con la naturaleza y -al igual que el personal que allí labora-, pueda relajarse al estar en contacto con este espacio de reposo.

Tomar una lectura amplia del lugar facilita el entendimiento del individuo y con ello, la elaboración de una oferta arquitectónica apropiada y apropiable. Por ello, nuestra propuesta conceptual fue hacer un conjunto edilicio de patios y murallas que retomara el significado de seguridad y conservación de la vida que las murallas representaron para los campechanos ante los ataques de los piratas del siglo XVII y brindara hacia el interior el confort que los patios ofrecen tradicionalmente en la arquitectura tropical en general y campechana en particular.

El esquema surge tanto por la disposición de los elementos programáticos de acuerdo a sus exigencias y posibilidades en cuanto a orientación y vialidades como por la presencia de dos magníficos árboles en esta porción del terreno y la futura construcción del Centro Médico Campeche, con el cual se conectaría.

El primer tramo de una larga crujía de comunicación conecta los diversos servicios en una sucesión de patios. Uno de los árboles es remate visual de la circulación del área de quimioterapias y el otro constituye el techo verde de una extensión de la sala de espera general permitiendo que esta sala abierta funcione también hacia el vestíbulo exterior o motor lobby.

El edificio se constituye básicamente por cinco grandes áreas: En la planta baja se localiza la Consulta externa, Quimioterapia, Teleterapia y Servicios; en la planta alta se localiza el área administrativa y de gobierno.

En primer contacto, la sala de espera interior y su extensión ajardinada, se vinculan directamente con el motor lobby y con los consultorios. Aquí los muebles se han dispuesto de modo tal que puedan darse pequeños grupos constituidos por el paciente y sus acompañantes con independencia de otros, para mantener la privacía y discreción que en etapas tempranas requieren.

Las quimioterapias se localizan al norte, este servicio se dividió en áreas para niños y áreas para adultos permitiendo que los infantes salgan a un patio de juegos, parte de un gran patio que es también contemplativo para los adultos o recreativo para aquellos que quieran salir sin afectar el ánimo de quienes deseen permanecer en el interior.

Las áreas “duras” sujetas a radiación que obligatoriamente deben ser ciegas, fueron localizadas hacia en poniente y sus espacios adyacentes “suaves” lo fueron en torno a un patio interior ajardinado con ventanas abatibles. Del otro lado de la crujía este patio continúa y a su alrededor ilumina y eventualmente ventila áreas de trabajo médico y los vestíbulos del CEYE y la ropería.

El trabajo restringido de los médicos se aísla sutilmente de las áreas públicas manteniendo vistas hacia áreas verdes. El acceso del personal es por el extremo sur del edificio, por medio de la crujía de conexión con el Hospital y directamente del estacionamiento. Los servicios generales y los cuartos con máquinas cuentan con las dimensiones necesarias tanto para las máquinas como para aquellos que las operan. Los residuos peligrosos biológico-infecciosos son desalojados con seguridad y al abrigo del público.

Nuestra intención ha sido aportar una ampliación al tejido urbano dialogando con las formas y las visuales; ofrecer un “diseño comprensivo”, que atienda tanto las necesidades funcionales de operación como las perceptuales de los habitantes de los espacios; hacer arquitectura sustentable con rasgos y valores anclados en su sociedad anfitriona, capaz de aprovechar las ventajas físico-ambientales del lugar respetando sus preexistencias.

Mantener a los pacientes al abrigo de las miradas ajenas para proteger su privacía pero permear hasta donde sea posible y comunicar una imagen fresca y distante de los hospitales convencionales para que en conjunto todo esto sea capaz de traducirse -hasta donde la arquitectura pueda influir- en una población que recupera y mantiene su salud.