CENTRO HISTÓRICO DE CIEGO DE ÁVILA. UN SIGLO DE ARQUITECTURA

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BAQ 2012
CATEGORÍA TEORÍA HISTORIA Y CRÍTICA DE LA ARQUITECTURA EL URBANISMO Y EL PAISAJE
CUBA
HERNANDO HERNÁNDEZ, NORMA ÁLVAREZ

En esta obra pretendemos  mostrar la evolución del centro urbano de la ciudad Ciego de Ávila, desde 1860 hasta 1960; ilustrándola con ejemplos arquitectónicos que fueron hitos en cada período constructivo y cómo han llegado transformados o no al siglo XXI. Hacemos particular énfasis en el primer tercio del siglo XX, que es el período de mayor auge constructivo, determinado por el progreso económico y es  este precisamente quien  marca el desarrollo de la urbe propiamente dicha; con su estilo arquitectónico predominante, el eclecticismo, aunque no nos detenemos hasta esa etapa, de manera más breve llegamos hasta la década del 60 con algunos exponentes que definen otras tipologías arquitectónicas.

Ciego de Ávila como cualquier núcleo poblacional en la etapa colonial recibió la influencia de las Leyes de Indias dictadas por la Metrópolis para establecer normas en el trazado urbano en todas sus dependencias coloniales. Estas leyes, junto a otros factores definieron el carácter de las urbes coloniales latinoamericanas. La actual capital avileña, si bien no fue una villa en el siglo XIX, desde entonces definió perfectamente su imagen urbana, caracterizada por la regularidad de su trazado geométrico conformado por manzanas rectangulares y cuadradas —no todas de dimensiones exactas— , retícula que peculiariza a  la “Ciudad Cubana de los Portales”.

El Centro Histórico comenzó a formarse a partir de la Plaza Alfonso XII (hoy parque José Martí) y de su entorno, eje de desarrollo de la urbe. En la actualidad ocupa una superficie que abarca un total de 57 manzanas. En esta zona se encuentran las principales edificaciones de valores patrimoniales y está delimitada por las calles Serafín Sánchez al norte, Ciego de Ávila al sur, Narciso López al este y Fernando Callejas al oeste. Entre las principales características de su arquitectura se destacan los amplios corredores públicos (portales), la estructuración homogénea y compacta de las edificaciones en forma de grandes bloques arquitectónicos llamados lotes, la medianería y presencia de patinejos en las construcciones, los altos puntales(5 mts) y la presencia de columnas, frisos, pretiles  y molduras.

El tema de la ciudad, sus orígenes constructivos, sus principales inmuebles, ya sean  civiles,  domésticos,  militares  o  religiosos  ha  sido  interés  de  estudio durante años, no solo con el objetivo de la restauración, sino con la necesidad que se divulguen los valores históricos, artísticos, arquitectónicos y ambientales del lugar en que vivimos y al que muchas veces ignoramos. Por otro lado, es nuestro modesto homenaje a los maestros de obras, alarifes, carpinteros, albañiles, herreros, arquitectos, ingenieros militares, que desde el siglo XIX, dejaron su huella en cada rincón del terruño y gracias a su legado podemos apreciar la arquitectura del XIX, XX y la del XXI, con sus aciertos y desaciertos, pero la nuestra.

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