COLEGIO SANTO DOMINGO SAVIO

BAQ 2010
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
COLOMBIA
CARLOS PARDO BOTERO, NICOLÁS VÉLEZ JARAMILLO, MAURICIO ZULOAGA LATORRE

ANTECEDENTES DEL LUGAR

Este colegio se encuentra ubicado en la ladera nororiental de Medellín en el barrio Santo Domingo Savio, un sector de la periferia que se caracteriza por haber tenido un crecimiento espontaneo y desordenado debido a la fuerte topografía y al hecho de que en los últimos 40 años ha sido poblada de manera sistemática por desplazados de la violencia de diferentes partes del país.

Este proyecto hace parte del programa “Medellín la más educada” promovido por el alcalde Sergio Fajardo (2004 – 2007), y consistía en mejorar la calidad de la educación, ampliando la infraestructura escolar en los barrios de menor cobertura y por medio de estos espacios, contribuir al encuentro ciudadano. Para lo cual se propuso la adecuación de 132 instituciones educativas existentes y la construcción de 10 nuevos colegios. Este programa fue ejecutado bajo la dirección de la empresa de desarrollo urbano EDU quien selecciono a 10 arquitectos teniendo en cuenta su trayectoria profesional.    

A partir de la construcción del metro cable en el año 2003, se inicio un proceso de intervención urbana y de transformación social que luego se aplicaría en otras zonas deprimidas de la ciudad. Se dio comienzo a la recuperación del espacio público y de las cuencas hídricas. Se reubicaron viviendas y se construyó puentes entre barrios que anteriormente Vivian en conflicto, así como equipamientos deportivos y educativos como el parque biblioteca España y el colegio Santo Domingo Savio entre otros. 

RELACION CON LO URBANO

La génesis del proyecto parte de la necesidad de encontrar valores arquitectónicos  en aquellos elementos que han surgido de manera espontánea en el lugar. Las terrazas, los balcones, las grietas urbanas y las escalinatas como sitios de permanencia se convirtieron en los aspectos arquitectónicos que le dieron significado de lugar al nuevo edificio y sentido de pertenencia a la comunidad.

En un lote sin construir, localizado entre dos colegios existentes, se nos pidió diseñar un nuevo edificio que fuera capaz de integrarlos y vincularlos a la estructura urbana. Se nos recomendó aplicar el concepto de “escuela abierta”, el cual consiste en desvanecer los límites físicos y mentales de los colegios, mediante una intervención urbana y arquitectónica abierta, que lograra convertirlos en centros de actividad cultural, recreativa, educativa y en referentes urbanos que promuevan la integración de toda la comunidad.     

EL EDIFICIO

El lote a intervenir tenía un área de 13.000 M2, una forma irregular, y una topografía con 35% de pendiente que si aunque complicada, le daba una condición privilegiada de mirador natural hacia la ciudad y sus montanas.

El acceso al lote debía ser por la parte superior, desde una vía que sirve de conexión con la centralidad del barrio ubicada a unos 500 mts. Aproximadamente. Como preexistencias encontramos unos senderos peatonales que atravesaban el lote y eran utilizados por los vecinos para salir o entrar al barrio la torre ubicado en la parte baja del lote.

Debido a la fuerte topografía del lote y la carencia de espacios públicos de calidad en el barrio, propusimos como idea central del proyecto la construcción de un espacio público o PLAZA MIRADOR de 3.900 m2 sobre la cubierta del colegio, con la intención de que se convirtiera en un lugar de encuentro y de intercambio de valores entre las personas, un espacio con la capacidad para transformar la manera de habitar y de comportarse en comunidad.

La geometría del lote define la planta en “L” del edificio de la cual se genera un patio abierto al paisaje donde se desarrollan todas las actividades cívicas, recreativas y deportivas del colegio.

El volumen principal que contiene la plaza mirador y las aulas, se convierte en una nueva geografía habitable que transforma la manera de relacionarse con el paisaje lejano de la ciudad. Al elevarse del suelo, aparecen por debajo del volumen recorridos transversales que facilitan la conexión peatonal entre los dos colegios existentes.

Como sucede en todo el barrio, el paisaje (la ciudad o la montana) se convierte en un referente obligado en todos los recorridos, en las grietas, en las aulas y especialmente en sus balcones que se abren al paisaje a través de elementos verticales de madera laminada que además de actuar como quiebra soles, le dan unidad formal al edificio.

El acceso al colegio se hace descendiendo por una calle escalonada, que además de articular todos los niveles del edificio, logra conservar la conexión preexistente con el barrio La Torre.

Sobre la plaza – mirador aparece una caja metálica que contiene el Aula Múltiple del colegio, la cual puede ser utilizada por la comunidad para cualquier tipo de eventos sin que las actividades académicas se vean interrumpidas. Aprovechando los 500 m2 de sombra que produce este volumen propusimos debajo 3 locales comerciales (no construidos hasta el momento) con la intención de garantizar actividad permanente en la plaza.

Los elementos de madera laminada localizados en los balcones de las aulas operan como una doble piel que logra minimizar el impacto del medio ambiente (asoleamiento, lluvia, vientos).