COLEGIO TERRANOVA

BAQ2018
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
MÉXICO
Autor: Óscar Cadena. Colaboradores: Luis Antonio Méndez, Hugo Palau.

La más reciente fase del Colegio Internacional Terranova, se diseñó en 2016 y terminó de construir en 2018. La obra ha estado en uso solo unas pocas semanas, pero ya es un éxito con los estudiantes y maestros. 

El proyecto resuelve un programa complejo de instalaciones educativas (salones, laboratorios, biblioteca, servicios), en un terreno de topografía muy accidentada. Para lograrlo, fue fundamental la frecuente retroalimentación de la comunidad del colegio. Se diseña un proyecto riguroso y ordenado, pero con alegría y juventud, que los estudiantes puedan sentir como propio. 

En primer plano, el edificio de Artes y Biblioteca se proyecta con un protagonismo especial, en concreto aparente, que eventualmente será cubierto por vegetación, contrastando con los edificios de aulas y servicios, con mayor colorido. El ingreso a la biblioteca se da a través de una distintiva torre color naranja, de geometría irregular. Esta torre está cubierta por una ligera pérgola azul que genera un juego cambiante de luz y sombra sobre los muros. En el primer nivel se encuentran los salones de arte. Aquí cada espacio se orienta hacia áreas exteriores distintas, con terrazas, balcones y ventanales, que dan al edificio su personalidad exterior. Los ventanales se diseñan en composiciones libres de rectángulos y cuadrados. En el segundo nivel se encuentra la biblioteca, que, por su naturaleza, tiene muros mayormente cerrados que evitan la entrada de luz directa, por lo que diversos detalles permiten la entrada de luz natural indirecta. 

Un espacio en doble altura conecta ambos niveles con una escalera de caracol de acero, en color amarillo brillante, elemento distintivo de los interiores. En segundo plano, el edificio de aulas y laboratorios se resuelve longitudinalmente, en una sola crujía de cuatro niveles que permite la ventilación cruzada natural. Hacia el norte las aulas tienen vista de la ciudad, y hacia el sur, las circulaciones reciben asoleamiento y se integran a las áreas verdes.

En el encuentro de los dos edificios se diseña un generoso espacio abierto, de triple altura. Cubiertas triangulares permiten el paso de la luz natural y favorecen las vistas. Un amplio anfiteatro funciona como lugar de encuentro social y foro de actividades informales. En el primer nivel de este espacio se genera un amplio pórtico cubierto. En este y otros puntos la obra deja la roca expuesta, integrando el edificio al sitio.

Este espacio central se ha conceptualizado como el corazón del colegio, un generador para el aprendizaje informal y permanente. A través de este punto transitan los alumnos y personal de la escuela diariamente, creando un lugar de encuentro, que fomenta la creatividad y la convivencia.

El proyecto es transparente y didáctico en su expresión tectónica. La estructura, concreto o acero, se deja aparente; los muros que delimitan las aulas, en colores vivos, enriquecen la composición de la fachada y contienen áreas de guardado; los barandales funcionan estructuralmente además de su función de seguridad; y las instalaciones quedan visibles permitiendo flexibilidad para modificaciones y mantenimiento.