COMEDOR DEL CENTRO EDUCATIVO MBARACAYÚ

BAQ2010
CATEGORÍA HÁBITAT SOCIAL Y DESARROLLO
SEGUNDA MENCIÓN
PARAGUAY
YAGO GARCÍA, ENRÍQUEZ LÓPEZ

El Centro Educativo Mbaracayú (CEM) es un colegio auto sostenible en régimen de internado, dirigido a chicas indígenas y campesinas del entorno, que estudian un Bachillerato Técnico orientado al Desarrollo Sostenible. Se creó en febrero de 2009 y tiene capacidad para 150 alumnas distribuidas en tres cursos. Está ubicado dentro de la Reserva Natural Bosque Mbaracayú, la mayor reserva natural privada del país, con 64 mil Ha. de superficie, que es gestionada por la Fundación Moisés Bertoni, propietaria a su vez del CEM.

A la hora de diseñar las nuevas construcciones, que formarían parte del conjunto integrándose con los pabellones existentes, se planteó la idea de hacer edificios ejemplares en el uso de tecnologías sostenibles que combinasen técnicas bioclimáticas con materiales de construcción de bajo impacto ambiental.

Uno de los principios básicos de la creación del CEM es el hecho de que las alumnas, al ser todas del entorno ya sea de comunidades indígenas o colonias campesinas, se convierten en agentes multiplicadoras de todas las experiencias que se desarrollan en el colegio, transmitiendo a sus familias y vecinos los aprendizajes, experiencias y también el derrumbe de mitos o prejuicios que puedan lastrar el desarrollo de dichas comunidades.

En este sentido, el diseño del CEM, y en especial el del Comedor, está orientado a transmitir a las comunidades del entorno las ventajas de una construcción sostenible y bioclimática y despejar las dudas y los prejuicios que estas pudiesen tener acerca de la construcción con tierra, o cualquier otra tecnología alternativa.

Una vez experimentadas las técnicas y puesta a prueba la innovación de forma satisfactoria, se podrá impulsar el uso de dichas técnicas en viviendas de carácter social, ya sea orientada a viviendas rurales para campesinos, o a viviendas de diseños apropiados para comunidades indígenas.

De este modo, la innovación en el Comedor del CEM, y el efecto multiplicador de las alumnas pueden de forma conjunta tener impacto en la sostenibilidad de las construcciones futuras de la zona.

El comedor se concibe como una doble nave abovedada con alteraciones en los extremos. Por un lado, en el extremo oeste aparece el volumen de la cocina, que irrumpe parcialmente en las naves cortando las bóvedas y creando dos espacios de circulación en los laterales. Dichos espacios se corresponden con la circulación principal hacia el norte, ocupando 2/3 de la nave, por donde circulan las alumnas y se sirve la comida, y la circulación de servicio hacia el sur, ocupando 1/3 de la nave, por donde se accede al interior de la cocina y al baño de servicio. En el otro extremo, se mantiene el volumen de la cubierta, pero se retrasa el plano del cerramiento quedando un área abierta bajo techo a modo de galería. Entre la cubierta ajardinada de la cocina y las bóvedas se levanta un cerramiento translucido que permite la entrada de luz indirecta en el centro del pabellón. Del mismo modo, cocina y baño se iluminan cenitalmente con tragaluces que reducen el consumo de energía.

Constructivamente, se ha tratado de maximizar el uso de materiales locales, empleándose la piedra bruta de la zona y la tierra colorada del propio entorno de la obra como principales elementos constructivos.

El cimiento de piedra, que actúa también como muro de contención y como zócalo interior, marca los dos ejes principales del conjunto. Sobre ellos, dos muros de Tapial de Suelo-Cemento acompañados de una hilera de pilares de hormigón entre medias conforman la estructura de apoyo de las bóvedas.

El volumen de la cocina se levanta de forma independiente con un sistema constructivo más convencional, pero con ladrillos prensados de suelo cemento. Una vez resuelta la estructura sobre muros de suelo cemento, y en parte sobre pilares de hormigón, los cerramientos del comedor se resuelven con elementos ligeros de vidrio, Tableros de Fibra Orientada y chapa prepintada.

Hay cuatro elementos constructivos de carácter innovador, dos relacionados con la estructura, uno con la climatización, y otro con el tratamiento de efluentes, que son replicables individualmente en otros proyectos y podrían aplicarse a proyectos de vivienda social en entornos rurales:

La Bóveda de Cerámica Armada, compuesta por prefabricados de ladrillo, es un desarrollo del arquitecto mexicano Carlos González Lobo, evolucionado para este caso a través de pequeñas variaciones. Se compone de elementos prefabricados llamados dovelas, que se arman sobre un molde a partir de ladrillos, un pedazo de varilla de hierro, alambre y mortero de cemento. Dichas dovelas se montan después sobre una estructura provisional de madera conformando un arco que se extiende a lo largo del eje longitudinal dando lugar a la bóveda. Una vez amarradas las dovelas entre sí por los alambres, y colocadas las armaduras complementarias, se carga una capa de hormigón de 3 cm y tras su fraguado se desarma la estructura provisional. En este caso se han utilizado bóvedas de 3 dovelas, que se han intercalado entre si en vez de alinearse tal como se utiliza en el sistema constructivo original.

El Tapial es una técnica constructiva milenaria que consiste en compactar tierra dentro de un molde de madera para conformar muros. En este caso se ha usado suelo cemento con una proporción de 1:5 en el interior del muro, y 1:10 en la superficie, con el fin de obtener mejor resistencia a la erosión. Los moldes se hicieron con tableros de OSB (tablero de fibra orientada) de pino provenientes de reforestación. Para conseguir mayor compactación, se fabricó un pisón manual de madera, con la punta estrecha y lastrada con hormigón en su interior, con el fin de aumentar el peso y reducir la superficie de compactación para mejorar la presión.

El Pozo Canadiense, o provenzal, es un intercambiador de calor tierra-aire basado en la estabilidad de la temperatura a lo largo del año a profundidades superiores a los 2 metros. De este modo, se hace circular aire del exterior a través de una tubería enterrada a 2.5 m de profundidad. Tras un recorrido de 20 m, la temperatura inicial del aire se ha igualado con la de la tierra que lo rodea, ingresando al interior del edificio a una temperatura cercana a la de confort. Esto funciona para invierno y verano, ya que la temperatura en la cota isoterma a esa profundidad, oscila entre los 19º y los 21º. La circulación del aire se produce de forma natural en invierno al subir el aire caliente por convección hasta el interior del volumen a climatizar. En verano, se necesita impulsar la salida de aire caliente en la parte superior del volumen, para que se genere una baja presión que aspire aire del tubo. En este caso, se ha reforzado la circulación con electro ventiladores de 30 w.

Los Filtros Verdes son sistemas de tratamiento de vertidos cloacales basados en la acción de las plantas flotantes. Dichas plantas se nutren de los desechos, y gracias a la acción del sol en sus hojas inyectan oxigeno en el agua favoreciendo la aparición de bacterias aeróbicas, que descomponen de forma efectiva la materia orgánica facilitando su absorción por parte de las raíces flotantes de las plantas. La especie más empleada a este efecto por su gran poder de depuración es el Jacinto de Agua (Eichhornia crassipes). En este caso, se emplea el Filtro verde para depurar el agua proveniente de la cocina y el baño, con el fin de reutilizarla en el riego de la terraza jardín y del jardín vertical, que envuelven la cocina.

Para eso, se emplea un sistema de bombeo manual conocido como Bomba de Soga. Dicho sistema permite impulsar agua dentro de un tubo a través de una soga con pequeños pistones de plástico, que circula por el interior de la tubería accionada por un sistema de poleas. De esta forma, se puede disponer de agua tratada para riego sin consumo extra y sin gasto de energía. El agua sobrante va a parar a un Filtro Verde mayor, que finalmente abastece de agua las huertas del colegio.