COMPLEJO FELIPE MAC GREGOR

BAQ 2010
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
PERÚ
PEDRO BELAUNDE, PATRICIA LLOSA RODOLFO CORTEGANA,JUAN REISER

La exitosa iniciativa “Clima de Cambios” que busca contribuir a la conservación de nuestro medio ambiente se basa en la política de Responsabilidad Social Universitaria (RSU) de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Fundamentado en la filosofía de la sostenibilidad, el concepto del complejo ‘Mac Gregor’ busca el equilibrio en los aspectos medioambientales, sociales y económicos, para lograr el bienestar de los usuarios con el menor impacto ambiental posible. Diseñar y construir edificios sostenibles hoy en día es ineludible y pone a la PUCP en la vanguardia.

Ubicado en el campus de la Universidad Católica del Perú (PUCP) en San Miguel, el “Complejo Felipe Mac Gregor” tiene la importancia de convertirse en un elemento de referencia, en un “Iandmark” de la ciudad. La Universidad Católica, al plantear un edificio alto, llama la atención y trata de comunicarse con el resto de la ciudad. A través de esta edificación, la Universidad invierte el carácter introvertido de su campus y comienza a participar activamente en la construcción de la ciudad, pues crea una conexión visible con el contexto urbano.

El campus universitario tiene aproximadamente 43 hectáreas, es un territorio con un gran porcentaje de áreas verdes y eso le da un gran valor. Si la universidad mantenía la tendencia de seguir creciendo, nos íbamos a quedar sin jardines. Por lo tanto se optó construir en altura. Se decidió densificar esta importante ampliación de la universidad porque se trata de un proyecto complejo: se necesitaban en el campus aulas, laboratorios, talleres, áreas de atención, así como ubicar algunas unidades académicas y administrativas. El edificio se pudo haber concebido como un bloque cerrado que cubriera estas necesidades, pero se optó por otra estrategia de diseño. En lugar de tener un volumen alto y único, el equipo de arquitectos del proyecto decidió diseñar un conjunto arquitectónico compuesto por varios cuerpos que formaran un espacio interior. Así, los dos volúmenes bajos están dedicados específicamente al sector educativo; en el edificio alto hay cuatro pisos para laboratorios de cómputo, un primer piso de plataforma de atención e información y en los pisos más altos se ubican las oficinas.

La escala de la diferenciada volumetría se adapta por un lado a la escala campestre de las áreas verdes circundantes, integrando un bosque existente con el espacio interior y por otro logra una escala urbana en el espacio interior de circulación. Este espacio interior es el lugar de encuentro de los usuarios del complejo. Amplias escaleras integradas en una estructura metálica adosada a los edificios A y B de cinco pisos facilitan la circulación a las aulas. Los tres edificios además están comunicados a través de puentes. Esta variedad de vías de circulación y de comunicación hacen visibles el movimiento de los más de 2,000 usuarios de este complejo y propician el contacto, los encuentros.

Todo el complejo está dotado de las facilidades de circulación y aseo necesarias para personas con discapacidad.

Hay una idea transversal a la concepción del proyecto; la responsabilidad de ahorrar energía. Este es un aspecto muy importante que se logra básicamente en la relación de orientación, asolamiento (calentamiento por radiación solar) iluminación natural y piel del edificio.

Las fachadas principales están orientadas hacia el norte y el sur. Una simulación de asolamiento virtual, permitió dimensionar en forma óptima los aleros que protegen las ventanas que iluminan y ventilan las aulas y las oficinas administrativas, controlando el calentamiento por radiación solar en el interior del edificio y optimizando la iluminación natural. Stores traslucidos controlan el deslumbramiento y en las aulas crean la penumbra necesaria para proyecciones multimedia.

Las aulas se ventilan en forma natural a través de ventilación cruzada, haciendo innecesaria la instalación de sistemas de aire acondicionado.

Las fachadas Este y Oeste son totalmente cerradas conformando bloques que contienen por un lado los servicios higiénicos y por el otro la circulación vertical, conformando una zona de amortiguamiento térmico.

La iluminación artificial está controlada por un sistema inteligente con el que se logra reducir el consumo de energía eléctrica en aprox. 50%, gracias a sensores que regulan el nivel de iluminación, y sensores de movimientos que apagan automáticamente las luminarias cuando las aulas no están ocupadas.

Griferías temporizadas en todos los aparatos sanitarios logran un apreciable ahorro de consumo de agua. Los jardines circundantes se riegan con un sistema de riego tecnificado.

Hoy se habla mucho de la movilidad, de la flexibilidad en arquitectura, pues las ciudades están en un estado mutante permanente, aparecen nuevos escenarios que repotencian la ciudad. Los edificios actuales deben ser flexibles, una cualidad vital que debía tener el edificio. En esa línea, los proyectistas creyeron conveniente que este edificio tuviera una máxima versatilidad de su espacio. Una estructura que libera las áreas interiores de columnas, un plenum entre la loza aligerada prefabricada y el falso techo acústico y ductos verticales para instalaciones hacen posible cualquier cambio. Incluso las aulas son adaptables o modificables, pues los tabiques divisorios son de drywall acústico.

Al concepto de la flexibilidad se le añade el del reciclaje. La totalidad de los materiales usados son reciclables y no tóxicos. Por ejemplo todos los pisos de las aulas y de las oficinas son de madera certificada, el aislamiento acústico es de lana de vidrio.

La expresión arquitectónica que se ha tomado es vital. Una de las ideas era que el sistema de ordenación de los elementos verticales fuera aleatorio con colores dispersos que aportaran un matiz contemporáneo. Esto hace que el edificio tenga una manera de trascender al ocasionar sensaciones distintas. Hay, por ejemplo, partes del edificio en las que se han pegado laminas serigrafiadas en los vidrios del muro cortina, por lo que a 500 metros se ve un volumen opaco, pero de cerca aparece una superficie pixelada translucida que filtra la luz. Este conjunto de estrategias proyectuales conllevan a que el complejo Mac Gregor represente un nuevo lenguaje arquitectónico en la Universidad.