CUBO DE TOTORA

BAQ2016
CATEGORÍA HÁBITAT SOCIAL Y DESARROLLO
GANADOR INTERNACIONAL BAQ2016
ECUADOR
FEDERICO LERNER

El proyecto fue desarrollado por el colectivo de arquitectos ARCHQUID, en vinculación con la comunidad indígena de la zona y otras instituciones en la parroquia de San Rafael de la Laguna en la ciudad de Otavalo, provincia de Imbabura, Ecuador.

Una parte fundamental de este proyecto gira en torno a la investigación material de la fibra vegetal “totora”, a partir del diseño y construcción de una estructura. Dentro de las múltiples implicancias para concretar el proyecto fue esencial el entendimiento del arte y el oficio con el que han sido trabajadas estas fibras desde tiempos preincaicos.

Se creó un módulo experimental cúbico de 3 metros de lado, con un desarrollo de 9 paneles en cada una de sus caras, conformando lo que puede verse como un catálogo vivencial de los diferentes tejidos trabajados por los artesanos. Se usó una morfología simple y pura, resignificada desde lo material, donde se exploraron ciertas cualidades técnicas, estructurales y expresivas.

Una utilización inédita de la totora permitió alcanzar una interioridad específica y significativa que tamiza la luz y cambia su carácter de un modo constante.

La producción de la obra, fruto del trabajo comunitario, logró impregnar de un modo notorio la identidad de los habitantes, lo que reconoció y estimuló las prácticas autóctonas.

En las orillas del Lago San Pablo se observan totorales en constante regeneración. Se percibe la existencia de un espíritu y un imaginario de permanente relación entre San Rafael y el material, marcando una identidad con el territorio, la población y la arquitectura.

La estructura es de madera, conformada por dos vigas con una platina de sujeción y con encastres diseñados para vincular los elementos.  El plano inferior simplemente se apoya sobre una platea de hormigón donde el cubo queda anclado por su propio peso. Una estructura secundaria permite la colocación de los paneles de totora.

El cubo finalmente se manifiesta como un hito altamente visible desde una vía muy transitada, en un contexto geográfico particular (laguna y volcán) y un ámbito sociocultural específico, lo que produce un foco de identidad,  reunión y participación.

La vinculación entre artesanos locales, arquitectos, academia y gobierno logró un refuerzo de identidad, un rescate de un carácter vernáculo que representó una oportunidad para dejar un aporte a la comunidad, manifestado tectónicamente.

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