DOS CASAS

BAQ2018
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
ARGENTINA
Autoras: María Julia Capomaggi, Laura Geraci, Julia Capomaggi

Descripción del contexto.

El proyecto son dos casas unifamiliares ubicadas en Carcarañá, una ciudad de la pampa húmeda, definida por la grilla urbana homogénea, donde la esquina es el punto excepcional en la manzana, en este caso el callejón multiplica la excepcionalidad de la esquina.

La tipología adoptada es una distorsión de la “casa chorizo” desarrollada por los inmigrantes italianos que construyen la imagen urbana de las ciudades de la región. La variación tipológica de la casa Pompeyana, una subdivisión y adaptación a la dimensión del terreno pampeano, vuelve a ser manipulada en esta propuesta. La planta en torno al patio se subdivide en dos plantas en forma de L en torno a dos patios espejados. El eje transversal y el eje horizontal transforma la tipología original en una banda continua que se eleva en los dos extremos conformando una forma de “S” tridimensional.

Las casas juegan con la ambigüedad de ser una casa diferente a la otra, pero no fácilmente identificable, donde cada casa es una copia distorsionada de sí misma.

Objetivos del proyecto.

El perímetro continuo despliega los límites de la envolvente para obtener máxima superficie expuesta. En algunos puntos, la envolvente se desdobla en una doble piel, creando umbrales, que conjuntamente con los patios construyen espacios intersticiales que promueven la ventilación cruzada y operan como mecanismo natural de control climático que garantiza los parámetros climáticos confort y climatización pasiva.

El ladrillo visto artesanal fue trabajado por mano de obra local, que manipula la irregularidad expresiva del material y lo transfiere al volumen de la obra como un material aceptado e incorporado al imaginario urbano doméstico. La solución constructiva y la expresividad del material lo vincula así a las viviendas estándares que construyen la trama urbana y al mismo tiempo reproduce una técnica constructiva utilizada en la zona similar a la cubierta del convento e iglesia San Carlo Borromeo en San Lorenzo , provincia de Santa Fe diseñada por el arquitecto Juan Bautista Segismundo en 1807.

El ladrillo cubre la totalidad de la superficie de la obra, desde las paredes hasta el piso y el techo, sin hacer distinciones. Se utiliza como elemento estructural y se convierte en cerramiento y revestimiento, construyendo el ornamento, textura y la expresividad del volumen.

El ladrillo adopta diferentes roles, alterando la calidad de los límites. La celosía de ladrillos filtra y calibra el ingreso de luz y al mismo tiempo funciona como mecanismo de regulación de la intimidad de algunas habitaciones.

Funcionamiento.

Las dos casas en L se organizan en torno a dos patios y dos terrazas. El patio asume el rol de dos habitaciones exteriores que maximizan el contacto entre interior y exterior. El living, el comedor y la cocina se separan del patio a través de ventanas corredizas, que diluyen la presencia de este límite e integran al patio a la secuencia funcional, expandiendo cada habitación hacia el patio que asume la función de un living exterior, una cocina exterior y un comedor exterior. Del mismo modo, en la planta alta, las terrazas expanden las actividades de los dormitorios. Los patios y las terrazas combinadas amplían el ángulo visual del cielo desde cada habitación. 

Desde la planta alta, las vistas de las casas se cruzan transversalmente obteniendo la vista diagonal más larga que las dimensiones del terreno pueden obtener, cruzando los patios a través de los puntos más bajos del techo. De este modo, las casas construyen su propio paisaje, disolviendo la división entre propiedades, promoviendo un tipo de comunidad que potencia y redefine la relación entre vecinos.

Como resultado, las casas se expresan a través de la singularidad del volumen, pero no se diluyen en la repetición de sus partes. Una casa es la réplica de la otra sin ser más de lo mismo. Una casa es una copia aproximada de la otra, pero ambas son la versión original y el modelo singular. Ambas se integran en un único volumen donde la curva diluye y define el límite impreciso de cada propiedad.