ESTUDIOS MANDALAY

BAQ 2016
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
COLOMBIA
FERNANDO DE LA CARRERA, ALEJANDRO CAVANZO

En el contexto de un barrio de vivienda dormitorio para familias de ingresos medios desarrollado por una reconocida empresa constructora de la ciudad en la década de los años setentas, en el que predominan agrupaciones de vivienda cerradas que flanquean viviendas unifamiliares, quedo rezagado para su desarrollo este predio de aproximados 450 metros cuadrados, precisamente, por no ajustarse a las medidas de los edificios preconcebidos de las unidades circundantes.

El predio tenía unas condiciones interesantes al estar localizado en el cruce de la Avenida Boyacá con Avenida de las Américas, esta última servida por el sistema masivo de buses articulados TransMilenio con la presencia de uno de sus portales a tan solo unos cientos de metros, pero disfrutando también de una relación muy intima con el barrio pues el predio es el remate de un cul-de-sac en las entrañas de la urbanización precedente, conectado con la vía arteria por un callejón peatonal.

En este contexto se planteo este pequeño edificio de tan solo 1200 metros cuadrados conformado por 24 pequeños estudios o apartaoficinas de áreas entre 25 y 40 metros cuadrados con unos “penthouses” de un área algo mayor, tres locales comerciales y 9 estacionamientos a nivel de la calle.

Los aparta-estudios se dispusieron en una planta cuadrada alrededor de un punto fijo que obliga al desarrollo del proyecto en medios niveles lo que permitió en la sección del edificio plantear que tanto los locales del primer piso como los altillos de remate tuviesen una altura mayor.

El edificio tiene en cubierta, como zonas comunes, un área de esparcimiento con BBQ y cuatro zonas de lavandería, una por piso, debido al tamaño de las unidades.

El edificio fue concebido y realizado en mampostería estructural lo que permitió su coordinación dimensional en bloques de concreto color ocre que forman sus muros con distancias entre ejes de cinco metros, esto facilitó el proceso constructivo del edificio minimizando el desperdicio y la generación de escombros, con las consecuencias negativas que la disposición de estos causa al medio ambiente, produciéndose tan solo 30 metros cúbicos de material de desperdicio en toda la construcción del edificio, unos 0.15 metros cúbicos de escombro por metro cuadrado de construcción; logro importante aún bajo estándares europeos de construcción.

Ante la escasa oferta de inmuebles de oficinas en el sector, el edificio ha sido acogido por la segunda generación de los residentes del antiguo barrio, jóvenes emprendedores, estableciendo diversos tipos de negocios, beneficiándose de la ubicación estratégica disminuyendo tiempos de desplazamiento, localizándose cerca de su lugar de residencia, algunas unidades son de vivienda lo que permite un uso alternado de los estacionamientos lo que optimiza su utilización.

Se ha dispuesto también un espacio para una valla publicitaria urbana, que juega con la composición del edificio que alivia los costes de administración de las unidades.

Por estas y otras razones consideramos que este discreto proyecto constituye un aporte en la regeneración urbana del occidente de la ciudad.

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