HOTEL REFUGIA

Hotel Refugia. FOTO SELECCIONADA.005

BAQ 2014
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
CHILE
MOBIL ARQUITECTOS, SEBASTIAN MORANDE, PATRICIO BROWNE, ANTONIO LIPTHAY, CRISTIAN PALMA

El Hotel Refugia se ubica en la Península de Rilan de la isla grande de Chiloé. Desde su emplazamiento las vistas cruzan el mar hacia el cordón de la Cordillera de los Andes en el continente, mientras que sus vistas cercanas tienen a su alcance la actividad permanente de los canales y el humedal de Pullao que rodean la península.

El hotel fue diseñado y construido como un elemento más de la naturaleza del lugar. Su arquitectura es una combinación entre la tradición artesanal chilota con herramientas actuales de diseño. Éste se inserta en el lugar constituyendo un elemento que no altera su entorno, evocando la materialidad y cultura de la Isla.

El diseño del hotel tiene como punto de partida en su concepción la idea de un puente que intenta no alterar la topografía del paisaje. Este puente por un lado suspende las habitaciones en un segundo piso mientras que por otro protege las áreas comunes bajo un cielo de pendiente invertida que proyecta las vistas a lo lejos y busca el ingreso de la mayor cantidad de luz.

La lógica de diseño construye interiores resguardados en un contexto muy expuesto a condiciones climáticas extremas, que son proyectados hacia el exterior disfrutando de las vistas del paisaje. El diseño del hotel es el resultado de este juego entre proteger y aprovechar las características únicas que presenta el emplazamiento, que construyen en conjunto la memoria y la experiencia de visitar Chiloé.

En términos de manejo climático el proyecto conjuga un estado de equilibrio entre el máximo estándar de confort y el mínimo impacto sobre el entorno. Para ello se estudiaron en detalle las condiciones del terreno y se utilizaron estrategias de diseño pasivo que optimizaran el uso de la energía: aprovechar el sol atrapando el calor y la luz natural, usar el viento para mantener ambientes frescos y ventilados, acumular aguas para riego en temporadas secas, y tratar las aguas grises para devolverlas al medio. Estas estrategias se combinaron con sistemas mecánicos altamente eficientes en conjunto con una piel diseñada para garantizar la menor pérdida posible de calor.

El diseño y elaboración de esta envolvente combina la tradición local con la tecnología de diseño paramétrico y la eficiencia energética. Por un lado la carpintería en madera y el uso de tejuelas de alerce constituyen un patrimonio social y cultural que en su desarrollo durante años han generado soluciones eficientes tanto en términos constructivos como de control térmico. La tejuela es un material noble que resiste muy bien la intemperie y que condiciona la geometría de los volúmenes y sus techos, exigiendo pendientes pronunciadas para el manejo de las aguas.

Por otro lado se utilizó la tecnología del diseño paramétrico para controlar la geométrica de la envolvente y su componentes en busca de proteger el interior y aprovechar los recursos que ofrece el clima: las pendientes del volumen para conducir las aguas lluvia; las fachadas y salientes del edificio para proteger el interior y mantener los recintos ventilados; la orientación y configuración de vanos y ventanas para aprovechar la luz natural y controlar las ganancias de calor. Un muy buen ejemplo es el diseño de la serie de lucarnas en el volumen del segundo piso. Ellas aportan luz y calor desde el norte hacia el pasillo, el baño y la pieza. El sol entra sólo en las horas y meses donde es necesario obtener energía calórica.

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