MONASTERIO JESÚS, MARÍA Y JOSÉ

BAQ2018
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
COLOMBIA
Autores: René Daniels Ayala, Helena Bayona Galve. Colaboradores: Andrés Osorio, Miguel Lozano, Andrés Prado, Arnold Baquero, Teresa Tognetti.

Cuando iniciamos el diseño del Monasterio, el punto de partida fue entender a la comunidad, sus vivencias, sus necesidades, etc; muchas cosas que en nuestra cotidianidad no nos preguntamos. En este proceso tuvimos la fortuna y el privilegio de escuchar a las hermanas y novicias de 18 hasta 96 años, visitamos diferentes proyectos, y debemos decir que sus palabras moldearon muchas ideas que tuvimos, las cuales, de la mano con nuestra percepción del antiguo hogar de las hermanas, de otros Monasterios que conocemos y visitamos y una serie de charlas con toda la comunidad le dieron vida a este proyecto que hoy por hoy es una realidad.            

La verdad es muy difícil resumir en pocas palabras unos de los proyectos más alimentadores de toda nuestra vida; un proyecto que en su etapa inicial necesitó un diálogo estrecho y cercano con las hermanas y la comunidad religiosa de la región, con quienes logramos la mejor interpretación de sus deseos y necesidades. De todo esto, hicimos la directriz y pilar fundamental de la concepción de este Monasterio.

El Monasterio se concibió para las hermanas Carmelitas, como un lugar donde todo les lleva a Dios. Es una conexión entre el mundo material y un mundo espiritual que se hace real a través elementos cotidianos, como la fuente en medio del claustro, los pájaros en el jardín o la propia habitación o celda. Las Hermanas en su clausura son el punto de unión entre el mundo material al que pertenece su cuerpo, y el mundo espiritual al que pertenece su alma.

En este Monasterio, la Iglesia es el corazón articulador, un corazón donde confluyen la circulación que conecta 2 claustros que son expresión del orden y la belleza de la vida monástica a través de sus arcos y el orden natural de los elementos arquitectónicos, que se disponen a su alrededor. En ellos hay jardines y vegetación con la cual tratamos de representar simbólicamente un pedazo del nuevo jardín del Edén que es la vida religiosa. Estos claustros los trabajamos y visualizamos como lugares donde las hermanas caminarán y estarán en oración constante, leyendo, meditando, descansando y charlando en los tiempos de recreación. La fuente, la vegetación, los arcos, son elementos cargados de simbolismos, que serán el paisaje diario de una vida de entrega y vocación. Alrededor del primer Claustro se disponen los refectorios, oficinas, salones, biblioteca, torno, puerta seglar, etc. A través de la circulación que garantiza la accesibilidad de la comunicad a todos los espacios encontramos la cocina, algunos depósitos, salas de trabajo de las ostias, el refectorio, entre otros. Esta circulación conduce finalmente al Claustro principal donde están las celdas (los dormitorios), todas pensadas para cumplir un deseo general de la comunidad, todas las habitaciones entorno al patio, pero a la vez en torno a la Iglesia y a la Virgen, cada una de ellas con unas vistas al paisaje exterior, brindándole a las Hermanas una serie de condiciones de confort para ayudar a su noble propósito diario y de vida.