PEDESTAL PARA ESCULTURA

BAQ 2010
CATEGORIA DISEÑO URBANO Y ARQUITECTURA DEL PAISAJE
MÉXICO
A.J.BARBOSA

El gobierno de la ciudad deseaba mejorar, o en su caso sustituir el basamento de una escultura situada junto al mar. Con un presupuesto etiquetado de pequeño monto para actuar inmediato; nos invitó a intervenir. El entusiasmo del cliente, el apremio de una inauguración, la confianza y libertad otorgada para desarrollar el tema poco usual y por ello interesante; hicieron contagioso ese entusiasmo, tomar el guante y adquirir el compromiso para ejecutar proyecto y obra en 45 días.

La escultura de buena silueta y dinamia, llamada “La Mujer del Mar”, así como el tamaño (3.80 m) fue el primer resorte. Enseguida; contó también la ubicación en el contexto urbano de una zona de reciente desarrollo comercial de cinco estrellas, con hoteles, restaurantes y centros comerciales de última generación al poniente de la ciudad. Todo ello conectado al casco antiguo por un malecón costero que, colindando con el mar, conecta la ciudad de oriente a poniente y constituye la única vía de transito fluido, que además en días festivos y fines de semana, se convierte en sitio de recreo para visita de bares, restaurantes y la playa que corre a lo largo. O también en motivo de simple paseo por las noches. En adición a ello, cruza y conecta con la avenida Abrahám Zabludovsky, importante eje también, que en uno de sus polos remata con el Teatro de la Ciudad y Centro de Convenciones hacia el sur, y al norte; a 800 m., choca con el mar y la pequeña glorieta de 15 metros en la cual se ubica la escultura. Igual, la vecindad de la montaña hacia el poniente, colindando con el mar; cuenta, junto al sol de la tarde, para el juego de claroscuros.

Materializado en una columna; se propuso el pedestal de concreto armado de 8.00 m., cuyo fuste de base romboidal, un brazo de base cuadrada y cinco aletas trapezoidales en once giros de 15° @ 0.60 m. hasta completar 165°, y coronar en un capitel, que ya sin girar; recibe la escultura. El giro de la pieza se limitó a 165°, evitando la obviedad del 180°. Entonces, la conceptualización del diseño se motiva por dos vías; la una, servir a la escultura, enaltecerla. La otra, desde el contexto urbano, sirviendo al espectador. Así, la dinámica de la escultura con juego hacia el cielo y el mar, invitó a seguir en esa inercia.

Tratándose además de una forma libre y por simple regla de contraste y de la urgencia; se optó por la base racional, constructivista, matemática para flotar la escultura y girar; seguir en el juego y atrapar al espectador desde la base, llevarlo divertidamente y sin tregua al objeto de contemplación tema del proyecto. Considerando que el observador se desplaza en automóvil y a pié; desde tres direcciones: De oriente a poniente con el mar y la montaña como fondo. Desde el centro de convenciones por el sur y también desde la playa por el norte. Fue propósito concreto conseguir, que el pedestal fuese; o pareciese diferente, siempre que el observador cambiare de sitio. Esto importante, considerando que el objeto al ser observado, debe provocar el interés y la emoción sin aburrir con la forma fácil de aprehender desde el primer momento. Como la frase hecha, y el lugar común de inmediato desechable. Evadiendo igual lo innecesario, lo complicado sin razón que se convierte en moda; que deslumbra a los más, pero tanto como falso, deviene escenográfico. Contra ello, en términos de lo racional estricto, se jugó sin capricho en el arreglo simple del rombo-cuadrado-trapecio. Formas geométricas básicas, fundidas en la misma familia de superficies de dimensión tres; o cuádricas, llamadas también paraboloides hiperbólicos, o igual, conocidas como superficies regladas; las que, en nuestra visión modesta, fundieron suave y armónicamente a los cuerpos para hacerlos uno, y cumplir en el propósito de integrarse y entregarse a la escultura y convertirla en foco urbano. En icono, como el árbol en la plaza o en el campo, como un buen anuncio luminoso, o la esquina del barrio que todos recordamos.