PLAZAS DEL PUEBLO DE CULHUACAN

foto seleccionada

BAQ 2014
CATEGORÍA DISEÑO URBANO Y ARQUITECTURA DEL PAISAJE
MÉXICO
MIQUEL ADRIA, FERNANDO TEPICHIN, ALEJANDRO POLO

La recuperación del barrio histórico de Culhuacán ubicado en las faldas del  Cerro de la Estrella en Iztapalapa, forma parte de una política a través de la cual se intenta recuperar el valor del espacio público como elemento fundamental para la revitalización de zonas de la ciudad que enfrentan el incremento de actividades irregulares y la fractura de las relaciones comunitarias que obligan a sus moradores a abandonar sus barrios originarios.

Culhuacán posee un importante valor histórico, sus orígenes se remontan a la fundación de Tenochtitlán constituyendo uno de los centros cívicos y religiosos más importantes del altiplano. Durante la Colonia, Culhuacán se estableció como un importante centro de las órdenes Franciscana y Agustina formando parte en el proceso evangelizador al alojar el primer molino de papel que permitió transcripción de los evangelios, está integrado por 11 barrios con festividades patronales las cuales se llevan a cabo a través de singulares mecanismos de organización social llamados mayordomías.

El incremento en la movilidad, el comercio informal y la expulsión de población se han traducido en un proceso constante y gradual de deterioro de la estructura espacial y funcional del barrio que reclamó la instrumentación urgente de acciones para reactivar las relaciones comunitarias, fortalecer el arraigo y revertir el deterioro.

El pueblo de Culhuacán posee una estructura irregular que se organiza en torno al templo del Señor del Calvario y el Ex convento de Culhuacán a través de callejuelas que articulan un par de plazas.

Los elementos que confinan ambas plazoletas y callejuelas del Pueblo de Culhuacán son en su mayoría equipamientos; escuela, mercado e iglesia que junto con la vivienda y una oferta comercial local, constituyen un gran  potencial que puede favorecer la presencia de usuarios con diferentes propósitos a lo largo del día.

La recuperación del espacio público partió de la liberación de obstáculos que limitaban los desplazamientos a pie y que impedían la visibilidad y que estaban propiciando  que fueran usados para el alojamiento de vehículos y comercio informal,  para que en ellos, se promovieran el ocio, comercio vecinal y eventos comunitarios de carácter social, cultural y religioso.

La homologación y mejoramiento de pavimentos posibilitó el retiro de instalaciones aéreas, jardineras, muretes y desniveles que habían sido incorporados en el tiempo como elementos de disuasión para la ocupación por parte del comercio informal, contradictoriamente, constituyeron

Se integran nuevos elementos para acentuar la vocación de los espacios públicos recuperados;  un  pabellón  sustituyó un antiguo kiosco recordando su geometría y emplazamiento dentro de la plaza, mediante un lenguaje atemporal y escultórico, su solución a nivel de plaza, favorece su permeabilidad y uso para un mayor número de actividades.

Los materiales seleccionados para los pavimentos fueron la piedra natural de color rojo cuya disposición a manera de tapetes determinaron estancias intermedias que dialogan con un entramado de concreto gris y negro que se adapta con facilidad a la irregularidad de la trama urbana proveyendo accesibilidad universal.

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