RESIDENCIA SAN PABLO #116

BAQ 2010
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
PUERTO RICO
JOSÉ FERNANDO VÁZQUEZ PÉREZ, RAFAEL CASTRO MONTES DE OCA

El proyecto está localizado en un desarrollo de urbanización en el sector de Río Piedras [San Juan]. El vecindario, típico de los desarrollos de clase media-alta de mediados de siglo, está compuesto de lotes que promedian los 1,500 m2, con residencias de diferentes estilos arquitectónicos. La residencia se asienta en una parcela de esquina, definida por una calle principal en su frente [sur-este] y un callejón sin salida en el costado [norte]. El lugar se caracteriza por parcelas densamente vegetadas con árboles crecidos. La topografía de la propiedad va en pendiente que sube hasta llegar a la esquina norte. La zonificación municipal en este lugar favorece las residencias unifamiliares de una planta.

CONCEPTO

La residencia, comisionada por una joven familia profesional con dos niños pequeños, comenzó como una remodelación a una estructura vieja pero cambió con el crecimiento del programa.

Los clientes fueron específicos en sus intenciones arquitectónicas: “…una estructura que evocara la claridad espacial y la simpatía medioambiental del modernismo puertorriqueño de mediados del siglo veinte al igual que el encanto romántico de su antiguo “loft” morisco en el Viejo San Juan”. Irónicamente el concepto inicial comenzó emulando la esencia de la estructura original [techos horizontales dominantes, el uso de enrejados ornamentales como elementos de privacidad, seguridad y control de iluminación, una masa arquitectónica principal sobre un pedestal, etc.]. Paulatinamente el proyecto comenzaba a reconsiderar la tipología de la “casa española con patios centrales”, emblemática de los primeros desarrollos nativos como los vecindarios de Villa Caparra y Sagrado Corazón. La estrategia neo-islámica ubica una masa periférica alrededor de un patio central con piscina, con perforaciones mínimas hacia la calle, y una apertura gradual desde el interior hasta el exterior, similar al concepto de persa del Iwán [un espacio rectangular encerrado en tres lados y abierto en el cuarto, que usualmente contenía un cuerpo de agua], y el Sahn árabe [el patio interior]. El volumen se consideró como un cuadrado perfecto que se dividía en una cuadrícula de 9 unidades y luego de 16, que mientras se transformaba creaba las áreas públicas y privadas del interior, y los diferentes espacios del exterior [terraza, patio central, piscina, quiosco, etc.]. La arquitectura resultante queda definida por un volumen cuadrado principal, definido por un techo flotante masivo, y una serie de masas y penetraciones rectangulares de menor orden que se desprenden del volumen principal. La fachada frontal se caracteriza por una mampara monumental de acero con elementos triangulares, una mezcla de la Mashrabiya del medio oriente con el brise soleil modernista y con las rejas nativas, que funcionan para privacidad, seguridad, ventilación y control de luz. La cara posterior, con mayor apertura, se modula por una mampara horizontal de madera, que también modulan la entrada de luz. La estructura aprovecha la ventilación cruzada natural del lugar y además cuenta con estrategias de sostenibilidad como techos vegetados, recogido de aguas de lluvia, sistema de aire acondicionado de alta eficiencia y calentadores solares.