RINCÓN DE SANTA MARIA

Rincon de Santa Maria

BAQ 2012
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
MÉXICO
GUSTAVO LÓPEZ, FELIX SÁNCHEZ, LUIS SÁNCHEZ, FERNANDO MOTA

El centro histórico de San Miguel de Allende, Patrimonio de la humanidad, es uno de los centros de ciudades en México más conservados con su de los S. SVII XVIII y XIX. Su arquitectura, tiene gran unidad urbana, donde sin destacar elementos individuales éstos se van uniendo para formar una atmósfera fascinante.

Hacer arquitectura el día de hoy en San Miguel es sin duda un reto pero al mismo tiempo una oportunidad. Por esto nos planteamos el no caer en la fácil alternativa de una arquitectura seudo-colonial, que pretenda imitar el sentido de los grandes muros con pequeños vanos de proporciones verticales y que asume como soluciones estéticas aquellas que eran estructuralmente necesarias por las limitaciones inherentes al sistema constructivo de ese tiempo.

Fueron estas mismas limitaciones, lo que impedía generar espacios internos que se integraran al exterior a través de grandes vanos, o introducir el sol al centro de la misma casa mediante patios interiores para generar una mejor calidad de espacios.

En Rincón de Santa María tomamos como ejemplo la arquitectura popular que nos permitiera responder a los tiempos de hoy, que fuera una evolución de la arquitectura colonial, y que estuviera arraigada o fuera generada por el común de la gente en su vida cotidiana.

Encontramos ahí lo atemporal, lo flexible, que siempre está adaptándose. Nos llamó la atención, que pese a los pocos recursos económicos, que se refleja en pequeños espacios construídos, complementan sus pequeñas dimensiones integrándolas hacia el exterior, donde la actividad social se da. Se genera el patio, un patio vivido, donde se cocina, se lava, se hace la fiesta, se sale a tomar el sol y la cerveza, se sale a convivir.

El diseño de las casas “Patio”, “Sol” y “Luz”, estuvo inspirado en esta arquitectura popular, donde el espacio abierto, espacio público, recorre todo el terreno y le va dando el carácter a la casa, formando una especie de vecindad, donde el espacio privado y público se integran. En donde además, este espacio abierto llena de sol y de luz todos los rincones habitables, dejando sentir el paso del día.

Con la sabia destreza de nuestros artesanos conocedores del manejo de la piedra, la cal viva, la herrería y el cemento en pisos muros y muebles se logró en el conjunto el lenguaje rico y a la vez austero que encontramos tanto en la arquitectura popular como en la arquitectura de las haciendas y monasterios de los siglos XVII, XVIII y XIX. Retomamos este lenguaje totalmente atemporal que mezclado como en este caso con espacios ligeros, luminosos y funcionales, dieron como resultado, o así lo creemos, una arquitectura mexicana de hoy, una arquitectura de San Miguel.

En la plaza, se retomó el viejo huerto de árboles frutales que ahí existía, que con el tiempo y el avance urbano, desapareció. Se volvieron a sembrar con la misma traza geométrica, treinta ciruelos que formaron una retícula, la cual se bajó al piso para en ella jugar con diferentes piedras, gravillas y enredaderas, cruzada solamente por unos pequeños canales de agua y sonido.

Tratamos la calle de acceso como una ribera para que se sintiera como un paseo, y logramos que el río Las Cachinches con el que colindamos, dejara de ser un basurero y un lugar “de nadie” y se convirtiera en un parque lineal que con el tiempo irá recorriendo a todo lo largo la ciudad de San Miguel.

Con esta acción, se logró decretar el río Reserva Natural Controlada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *