SECRETARIA ASUNTOS ESTUDIANTILES-UNC

SECRETARIA ASUNTOS ESTUDIANTILES-UNC seleccionada

BAQ 2012
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
ARGENTINA
MARIANO FARACI, PEDRO RAPALO, CRISTIAN NANZER, CECILIA MACCIONI, IVÁN CASTAÑEDA

 

Se trata del edificio para la nueva sede de la Secretaria de Asuntos Estudiantiles de la Universidad Nacional de Córdoba. Una obra del orden de los 1900 m2, que desde el origen se la consideró como parte del conjunto Pabellón Argentina. Esto, porque en el marco del Plan Director para Ciudad Universitaria —recientemente aprobado—, en función del cual se proyecta el actual sistema de movimientos y con él el nuevo ingreso desde la parte posterior del pabellón, en donde el edificio en cuestión viene a configurar la nueva fachada sur del conjunto, hasta ahora mas que negada, tratada como el patio trasero.

Su localización y modo de implantación obedecen de lleno a este rol: constituirse en la impronta de Ciudad Universitaria y del propio Pabellón Argentina desde el sector concebido como Paseo del sur, ahora incorporado al Campus como totalidad. Se trata de una placa de casi 73 mts. de frente, por 8 mts. de alto y con poco mas de 13 mts. de profundidad que hacia el sur arma la calle —el Bulevar Filloy—, con una escala acorde al conjunto pero que además da cuenta de su uso colectivo; y hacia el norte contiene el ahora patio generado entre el Comedor Universitario y el edificio, ,ámbito natural de expansión de sendas actividades.

Se intentó una estrategia de Plano 0 en tanto espacio de articulación entre la escala de parque urbano del campus y la escala arquitectónica de la institución, como espacio de fricción entre los usos públicos del sector y los usos propios del equipamiento. Por eso, a modo de atrio cubierto se desarrolla una amplia plataforma pública propuesta tanto como acceso y como lugar de encuentro. De una escala colectiva de singulares proporciones por la altura del techo que se pliega longitudinalmente para dar lugar a la rampa que lo caracteriza, este ámbito es el encargado de recibir y distribuir hacia los dos niveles del edificio y, al mismo tiempo, de vincular la calle y la futura plaza con el comedor y el resto del pabellón. Desde aquí se accede al a planta baja donde se han dispuesto los usos ligados a salud estudiantil y, mediante una rampa que intenta involucrar al nivel superior también como plano 0, a la planta alta donde se halla el mix de usos de inclusión social y administrativos.

Para la espacialización del programa se consideró, además, una secuencia de lo mas público a lo mas privado y se buscó intencionalmente una correspondencia en este sentido entre las dos plantas. De este modo, desde los accesos —localizados en la mismas coordenadas X e Y pero con un nivel de diferencia, se ingresa a las Salas de Espera, privilegiadas por sus dimensiones pero también por las vistas hacia el Paseo del Sur. Entre éstas, de carácter público, y los consultorios y laboratorios en planta baja y las oficinas en planta alta, ambas dispuestas hacia el oeste, se ubican sendos núcleos húmedos, contenedores de sanitario públicos y de personal más office por piso. En el caso de la planta alta, donde se localiza el programa de inclusión social, los talleres que le son propios se ubican hacia el este, coincidiendo con el espacio de encuentro en planta baja.

El volumen contundente que se socava en su extremo este para dar lugar al atrio semi-cubierto, queda compuesto por un plano horizontal superior que, en un gesto de unidad, toma la totalidad de la superficie debajo de la cual se disponen los usos descriptos en función de los cuales se propone el tipo de cerramiento vertical que completa la forma final del edificio. Unos planos de hormigón que asumen la doble altura y dejan aparecer vacíos a modo de estrechas rajas contienen la zona en la que se agrupan las actividades mas privadas, mientras que por contraste, los cerramientos transparentes de piso a techo evocan la zona en la que se agrupan las actividades mas públicas, en el intento de caracterizar el espacio y sus usos y la posibilidad de experimentarlo a través del recorrido propuesto.

El proyecto estructural, mas que acompañar, formó parte de la estrategia proyectual desde el inicio. Un sistema de soporte mixto de columnas y pantallas, más vigas, todo en hormigón armado, ordenadas según una grilla de dieciséis módulos de 4,50 mts. por 12,30 mts. que se repiten de este a oeste. Diez de los dieciséis se resuelven con columnas, en correspondencia con los usos públicos, mientras que los seis restantes se resuelven con pantallas y coinciden con los usos privados. En el sector de la planta baja donde se ubicó la rampa, para lo que la losa se discontinúa, la estructura se realiza con perfiles U dobles a modo de tensores liberando el espacio de columnas intentado un mayor protagonismo de aquel elemento. Las losas, también de hormigón armado se realizaron con doble capa de compresión para permitir que el acabado de los cielorrasos sea de hormigón visto.

La materialidad de la obra, en relación con el carácter de una obra pública, combina paños transparentes y terminaciones de hormigón visto al exterior y placas de yeso al interior. Para los hormigones vistos se emplearon dos técnicas: encofrado de placas fenólicas en cielorrasos y paramentos este y oeste, a modo de cinta continua; y de tablas, pero cortadas a la mitad de su altura, en las fachadas norte y sur, ensayando con sutileza enfatizar la diferencia. Así mismo, respecto de las orientaciones —de mucha incidencia en el clima de córdoba—, en la fachada sur las placas de hormigón se disponen con un ángulo de incidencia de 20º respecto de la calle, generando una raja vertical entre una y otra de manera de captar el sol del este. En cambio en la norte, se optó por producir una especie de cajón con la carpintería retraída hacia adentro con el propósito de producir la necesaria protección. Sobre esta fachada, además, aparece en planta alta sobre el espacio de encuentro un volumen cerrado que contiene los talleres y se distingue del resto, enunciando un uso distinto, revestido en un naranja intenso logrado con pequeñas piezas vítreas.

Se intentó, en definitiva, una arquitectura como síntesis de espacio —concebido con el hombre— y materialidad, ensayando una tipología que, además de intentar resolver con oficio los usos, privilegia los espacios de encuentro, tiene la flexibilidad suficiente para adaptarse a los cambios  y el confort necesario —recurriendo a los dispositivos tradicionales para la climatización natural—, todas cuestiones que junto a la nobleza de los materiales y el bajo mantenimiento, son condiciones de la arquitectura pública.

 

 

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