TORRE DE OFICINAS 7INN

BAQ 2010
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
MÉXICO
VICTOR MÁRQUEZ CRAVIOTO

Periférico 1990 ha sido uno de los retos geométricos y estructurales más interesantes que ha enfrentado nuestra oficina durante los últimos años. El cliente, un desarrollador privado que venía de recibir propuestas no satisfactorias de algunas firmas internacionales, se rehusaba a seguir los esquemas que lo forzaban a excavar casi ocho niveles por debajo de banqueta para poder estacionar los autos mínimos necesarios para justificar la inversión.

El terreno se encuentra casi en la esquina de periférico con las flores, y colinda directamente contra el polémico segundo piso en su parte más alta. Obligando a dejar un “set back” de diez metros y remeter la torre hasta el cuarto piso. Por lo tanto las dimensiones del lote, los complicados accesos y la imposibilidad legal de usar el frente hacia las flores hacían, del acomodo de los estacionamientos y la estructura, un problema bastante complejo.

Nuestra forma de abordar el problema fue como usualmente hacemos: contra-intuitiva. En pocas palabras agregamos complejidad en vez de reducirla y sentamos así la premisa de que fuera el primer edificio de esta altura en México sin columnas intermedias y con las cámaras plenas totalmente vacías. Lo anterior para intentar lograr garantizar un 100% de flexibilidad inmobiliaria.

La solución es semejante a resolver un tablero de ajedrez en donde las desventajas son evidentes y es necesario construir un algoritmo mental; o bien una salida que resuelva las severas limitantes que las premisas iniciales imponen. Entonces el esquema final es una sobre posición de un sistema perimetral de estacionamiento con una sola rampa central que envuelve un núcleo muy rígido de concreto y una estructura envolvente que se apoya en los muy reducidos espacios libres entre los cajones.

Para lograr el adecuado comportamiento sísmico dichas columnas trabajan como diafragmas en todos los pisos. La única columna que no baja al sótano, se bifurca en los primeros niveles y sirve como un gigantesco arriostre entre los apoyos. Los entrepisos están resueltos con sistemas de armaduras invertidas para que puedan tomar ondas sísmicas como crestas y valles.

El edificio cuenta con 17 niveles y 435 cajones de estacionamiento y se desarrolló en un total de 24,235 m2. El programa de la torre consta de más de 15,000 m2 rentables para oficinas y comercio.

Las consideraciones arquitectónicas son en mucho producto de la ingeniería y las decisiones de carácter urbano: abrir las vistas hacia san ángel en el bloque ejecutivo y pasar las oficinas de apoyo hacia el periférico. Producir una plaza de acceso que facilite los movimientos viales y que funciona estéticamente como una gran placa negra de donde se levanta la torre.

Los materiales son también producto de la estructura: concreto aparente y acero esmaltado. El cristal forra la envolvente completa y recibe un tratamiento especial de protección solar de acuerdo a cada orientación, por lo que cada fachada es distinta para evitar el excesivo asoleamiento y ganancia térmica.

La composición rompe los volúmenes en tres cuerpos para acentuar su verticalidad, el volado que es una curva que proyecta un canto filoso hacia el flujo del periférico, el segundo es el volumen principal que tiene tableros de 15×50 libres de columnas y ventanas con vistas expansivas en los tres lados; por último el volumen de instalaciones que originalmente estaba forrado con una rejilla y ahora es un cuerpo extrañamente sólido.