UN BOSQUE PARA UNA ADMIRADORA DE LA LUNA

BAQ 2010
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
COSTA RICA
BENJAMIN GARCIA SAXE

LA HISTORIA:

Mi mamá y yo nunca tuvimos un lugar que pudiéramos llamar casa. Siempre nos encontrábamos en la calle y soñábamos tener un lugar donde pudiéramos estar juntos. Ella se quedo en la ciudad para encontrar paz en nuestra cercanía pero yo nunca deje de soñar de aquel lugar donde ella pudiera encontrar su felicidad.

Quebrantada por la ciudad ella se fue al bosque en busca de su hogar. Con sus manos construyó una casa hecha de ramas, sarán y piezas de desechos. Ahí ella encontró la luna y el sol deslumbrándose cada día al verlos. Mi mamá colocó intuitivamente su cama en un lugar donde tenía una vista directa de la luna en la noche. Ella me dijo que todas las noches al ver la luna ella se acuerda de mi y que de alguna forma esto acorta las distancias entre nosotros.

Ella es feliz ahí pero vive constantemente con el miedo de que alguien venga a irrumpir su paz y de que su casa de ramas y desechos se caiga con el viento.  

EL PROGRAMA (EN LA CASA DE RAMAS Y DESECHOS):

Ella se levanta cuando la luna se va desapareciendo. El gran sonido de los grillos le recuerda que está rodeada por el bosque. El calor del sol naciente se filtra por entre las hojas y calienta los pisos de madera. Ella sabe que ya es tiempo de hacer el pan. El sonido de los grillos ha cambiado por el canto de los pájaros. La estufa calienta el aire y el olor se disipa por cada hendija hacia el bosque.

Mi mamá va a afuera a ducharse debajo del tanque de agua y repentinamente una pequeña lluvia se mezcla con su agua. Ella corre a la casa a secarse con el calor de la estufa.

Yo me levanto y me doy cuenta que ya amaneció. El sol está afuera y hay pan fresco en la mesa. Puedo ver que mi mamá está sembrando una planta de aloe en su sala. De alguna manera ella sabe cuál es el mejor lugar para que crezca.

Los rayos del sol golpean el techo de “zinc”. Ella abre todas las puertas, cedazos y ventanas y el viento empieza a golpear sus sabanas hindúes. También puedo ver sábanas recién lavadas que cuelgan de los dos grandes árboles que le dan sombra a la casa. El viento sopla las hojas y las trae  hacia la casa. Mi mamá siempre está limpiando pero nunca nada está limpio.

No hay mucho que hacer, pero ella se mantiene siempre ocupada con su artesanía, libros de corte izquierdista, un puro y una que otra llamada telefónica. Ella se mueve por toda la casa tratando de encontrar una mejor señal. Ella ha encontrado el lugar perfecto para hablar por celular entre la puerta principal y el árbol. Ahí ella ha puesto una roca en la cual se puede sentar por horas.

Mi mamá me quiere llevar a la playa, pero puedo ver que ella está preocupada de dejar sola la casa. Ella esconde algunas de sus posesiones más preciadas, libros, fotos y los puros. Ella luego pone una rama enfrente de la entrada, enciende la radio y deja la puerta bien abierta. Luego ella grita “adiós…nos vemos luego” como si todavía hubiera alguien en la casa. A mi me parece como si ella estuviera diciendo adiós a la casa y la casa a su vez murmulla entre el bosque mientras nos alejamos cada vez mas y mas lejos del radio.

Caminamos por el bosque hasta la calle de piedra que luego nos lleva a la playa. Mi mamá se va a bañar al mar y luego de un rato se sienta a la par mía para ver el atardecer. Ella está completamente deslumbrada aunque lo han visto cientos de veces. Ella me dice que deberíamos volver a la casa para agarrar los últimos rayos de sol que nos guíen el camino. Empezamos a oír el radio más y más fuerte mientras nos acercamos a la casa. Ella revisa sus alarmas naturales que le dicen si ha habido alguien en la casa; desde la rama de árbol hasta sus peces de cerámica que guindan en los arboles.

La luz del sol se va desvaneciendo y muy pronto el bosque va a estar iluminado por la luna. Ella tiene miedo que la oscuridad traiga a algún intruso a molestarnos. Las candelas proveen una luz cambiante mientras ella toca la guitarra. Ella prepara una cena rápida que es difícil de comer por la falta de luz.

La luz de la luna entra a la casa y yo se que pronto ella se va a ir a dormir. Ella ha puesto su cama en una esquina de la casa para tener una vista directa de la luna mientras se va a dormir. Ella se lava la cara y envuelve su cuerpo con paños mojados que le bajan la temperatura del cuerpo en la noche.

Puedo ver que la vista de la luna la deslumbra cada noche y que el sonido de los grillos la pone a dormir.

De vez en cuando ella se despierta en alerta por el sonido de sus alarmas naturales. La única cosa que le da arrullo es la vista iluminada de la luna moviéndose por los árboles.

UN BOSQUE (HOGAR) PARA UNA ADMIRADORA DE LA LUNA:

Al diseñar la casa de mi mamá he encontrado en su rutina y en su casa de ramas y desechos la inspiración para construir un hogar basado en la verdad de su realidad.

La casa de mi mamá intenta revertir el bosque de afuera hacia adentro proveyéndole así un patio interior/exterior controlado y seguro. La casa entonces se divide en dos módulos, uno privado (dormitorio) y otro más público (sala/cocina), que a su vez se tejen entre sí por este patio de vegetación.

Ambos módulos están compuestos por un “cono” de piezas de bambú que se abre al cielo debajo de un techo como sombrilla que provee una gran sombra. Las paredes y cielos están construidos como una especie de jaula segura que se entreteje de bambú para así crear “otro bosque” interno de sombras y claroscuros que a su vez proveen diversos matices de privacidad.

Dada su orientación, el sol recorre el jardín de un lado al otro durante el día. Esto hace que por las mañanas las sombras del bambú se sumerjan en el cuarto y que durante el transcurso del día estas se muevan por el jardín hasta culminar en la sala/cocina en el atardecer.

Por las noches se puede ver a través del cono del dormitorio el paso de la luna por el cielo y es en este momento en donde ella se va a dormir sabiendo que soy yo el que le sostengo la luna, reduciendo así las distancia entre nosotros mientras ella se va desvaneciendo en la profundidad del sueño.

ESTRATEGIA Y CLIMA:

La casa está ubicada en Guanacaste, Costa Rica, región que se caracteriza por temperaturas muy altas en verano y grandes lluvias en invierno. La casa intenta adecuarse a ambas condiciones extremas por medio de dos pieles, la del techo de hierro galvanizado con grandes aleros y la del cielo raso y paredes de bambú. Entre estas dos pieles existe una constante ventilación que alivia el calor en verano y disipa la humedad en invierno. La intersección de las dos pieles ocurre en la punta del “cono” de bambú en donde se escapa el aire caliente por “efecto chimenea” y se controla la iluminación natural.

Ambos módulos están levantados del piso por dos cubos de concreto lujado en rojo que proporcionan un colchón de espacio entre la radiación del sol en el suelo y protegen la estructura metálica y el interior en caso de inundación.

El baño es un objeto separado de los dos módulos y accesible por el jardín interno. Encima de este se encuentra un taque de recolección de agua (conectado a un pozo) que abastece por gravedad la ducha, el lavatorio, el inodoro, la lavadora y la cocina.

La casa fue concebida en dos etapas ya que no había dinero para construirla toda de una vez. Mi mamá vivió primero en el módulo de la cocina y más adelante se construyó el del cuarto. Esto ha permitido crear un diseño modular que puede seguir creciendo en el futuro y crear diferentes y diversas configuraciones espaciales.

Es interesante pensar que cada módulo habitacional costó cerca de los 20,000 USD y que tal vez con más eficiencia esta podría ser en una alternativa para una nueva forma de pensar la vivienda de interés social.